Este blog es un lugar para dar a conocer pequeños detalles de la Historia, englobando campos muy diversos, pero a la vez relacionados entre sí.Exponer de acuerdo con determinados principios y métodos, los acontecimientos y hechos que pertenecen al tiempo pasado.

miércoles, 3 de enero de 2018

"Hombres de Behetría o Benefractría"

Entre inicios del siglo X y el siglo XI, los reinos y condados del norte de la Península Ibérica avanzan en la transformación de la franja fronteriza y en un conjunto de cambios internos de la sociedad, que propiciaran el poder de la nobleza y consolidación de la Iglesia, y condicionaran la autoridad de los monarcas además del asentamiento del feudalismo. Es el inicio de la “Reconquista” y la Repoblación.

Reconquista 


La repoblación de la Extremadura del Duero está condicionada por la presencia en esta zona de una importante masa poblacional. Gran parte de ella es autóctona, de origen prerromano, romano, visigodo e incluso árabe o bereber. Pero otra gran parte se ha ido instalando en estas zonas al sur del Duero (durante el siglo X y primera mitad del siglo XI) constituyendo comunidades que tienen una vinculación débil con el reino castellano-leonés y que presenta diferencias con las comunidades del norte del Duero por su forma de vida y por su organización interna. Será en esa población donde se fundamente la base de la labor repobladora de Alfonso VI y la que en gran medida propicia la acción político-militar contra el Al-Andalus.

La llegada de los repobladores cristianos se testimonia arqueológicamente no solo en lo más evidente (edificaciones religiosas o enterramientos), sino con cambios en la cultura material, como la denominada cerámica de repoblación. Además de la documentación existente.
Privilegium imperatoris Alfonso VII de León y Castilla


Sirviendo como hitos divisores los valles de los grandes ríos que cruzan la Península de este a oeste, se han definido ciertas modalidades de repoblación, protagonizadas cada una por distintas instituciones en épocas sucesivas. Pero en este caso nos centraremos sólo en la Cordillera Cantábrica y el Duero. En esta zona se dio una  "cultura de frontera", el rey atribuye durante los siglos VIII y XI tierras deshabitadas a hombres libres que debían defenderse a sí mismos en un entorno inseguro, y ocupar la tierra que ellos mismos iban a cultivar (presuras). Un proceso en cierta forma similar se denomina aprisio en los núcleos pirenaicos. A medida que la frontera se alejaba hacia el sur, la independencia inicial que caracterizó el espíritu del condado de Castilla (caballeros-villanos, behetrías) se fue sustituyendo por formas más equiparables al feudalismo europeo, con el establecimiento de señoríos monásticos y nobiliarios.



Behetría o Benefractría proviene del latín "bene" y "facere", benefactoría. En época medieval, las propiedades cuyos dueños eran hombres libres y podía elegir su señor se denominaban como "hombre de benefactoría o Behetría". Reconocían a su señor por medio del pago anual del denominado "fonsadera" (impuesto al señor o rey por gastos de guerra, es decir, el que mantenía armas y caballo estaba excusado de este tributo pero si él u otro de los obligados a servir en la guerra sin soldada, dejaba de presentarse en campaña o se retiraba de ella antes de tiempo, debía pagar la fonsadera que el rey estimase; ley 5, tit. 19, lib. I, Fuero Real. Algunos pueblos estaban exonerados de esta contribución en recompensa de sus servicios o en beneficio de su repoblación y aumento).
Es otra relación feudovasallatica diferente al realengo, señorio/solariego o abadengo, en la que inicialmente el hombre de Behetría podía ir donde quisiera y elegir libremente como señor a cualquiera. Con el tiempo se acaban haciendo prácticas hereditarias de las behetrías y el protector se transforma en señor de una familia o aldea completa en lo que se denominó "behetrías colectivas". Como tal el señor percibía tributos como los que se citan en el FUERO VIEJO DE CASTILLA. Este tipo de prácticas en la zona norte peninsular contribuyo el camino de Santiago, este tipo de ideas sobre organización feudal europea entraron por el camino.

Los campesinos son llamados en los reinos occidentales VILLANOS, y en Cataluña PAGESOS(de pagos, campo). La gran mayoría eran propietarios y su libertad se debía a contar con trescientos sueldos. En su gran mayoría eran cultivadores, libres y propietarios, pero en la zona de Castilla emergió una minoría que podía mantener un caballo y armas y cuyos miembros se admitía a prestar servicio en tropas montadas, son los "Caballeros villanos". Entre ellos acabaran evolucionando hacia formas nobiliarias al otorgarles reyes y la alta nobleza privilegios. No hay en Europa ningún otro ejemplo como éste.

Milicias Concejiles siglo XII-XIII en Castilla
(Fuente:http://ciudaddelastresculturastoledo.blogspot.com.es)




Pero como hemos dicho en su mayoría eran hombres de campo y se encontraban, de una u otra forma, sometidos a un señor. Se debe a la insuficiencia del Estado para asegurar el orden, también por la falta de instituciones públicas que desarrollaran la encomendación. No les quedaba otra solución que buscar la protección de un señor, para su defensa, y pagando un censo a cambio de dicha protección, lo que supuso una dependencia que no estaba clara legalmente los limites.

Muchos historiadores identifican esta figura jurídica con la encomendación y el patrocio, que dispone de varias formas:

1. Un pequeño propietario que se encomienda al señor y le entrega su tierra quien se la devuelve pero con la obligación de pagar en adelante una renta, que era el precio de la protección.

2. El encomendado no entregaba la tierra, la recibía obligándose igualmente a la renta. Era un procedimiento por el cual se podían poner en explotación zonas muy incultas o abandonadas. En Cataluña, tanto en este caso como en el anterior, era normal que se exigiese al encomendado un acto de vasallaje, no significaba ingresar en la nobleza.

3. Otra forma de patrocinio es la de los hombres libres no propietarios que entraban al servicio de un señor para trabajar la tierra, recibiendo de él alimento y vestidos.

4. Por último, cuando los siervos son liberados, conservan con el señor, lazos de dependencia en forma de patrocinio, sin duda ligado al usufructo de la tierra por ellos ocupada.


Estos tipos de contratos aparecen muchas veces mezclados y dando origen a diferencia en el estatuto de los hombres libres. En Galicia y Portugal se llevaría a cabo la INCOMUNIATIO, que es renuncia a la propiedad eminente de la tierra (no al usufructo) a cambio de la protección del señor, de tal manera se podía constituir enormes dominios en torno de la fortaleza política. En Castilla y en León el patrocinio fue menos rígido y el encomendado conservaba la libertad de escoger a su señor pagando un censo a cambio de la protección.

La libertad acabo unida a la propiedad, excepto algunos casos contados. Todos los campesinos que trabajaban por cuenta ajena son llamados COLONOS, como en la época romana aunque no estén adscritos a la tierra característica del Imperio Romano. Éstos eran la capa más baja de la sociedad medieval. Las diferencias entre estos y los hombres libres eran acusadas, pero el rasgo común era el pago de un tributo al señor, se les llamaba PECHEROS (de pechar, pagar) y este nombre acabo siendo despectivo.

Con el tiempo en las zonas rurales reino una gran confusión entre las distintas capas de población, puesto que los grados diferentes de relación con la tierra originaban modificaciones en el estatuto de libertad de los titulares. A fines del siglo XII, la servidumbre había desaparecido en casi toda la Península, pero las limitaciones seguían subsistiendo.

La encomendación, que había dado origen en León y Castilla a los homines de benefactoría, pasó a ser llamada behetría en la Baja Edad Media. Cuando alcanzaban cierto nivel de riqueza eran llamados hombres buenos (herdeiros en Portugal). En el transcurso de los siglos XII y XIII la relación entre los propietarios y los hombres de behetría había evolucionado hasta convertirse en señorío porque la condición era hereditaria. Normalmente se consideraba que la behetría era aquel lugar en que todos o la mayoría de sus habitantes descendían  de los antiguos homines de benefactoría en la práctica se trataba de una forma especial de señorío en que los inferiores podían escoger a su señor con entera liberad (behetría de mar a mar) o entre los descendientes de una dinastía (behetría de linaje). El Becerro de Behetrías, redactado en tiempo de Pedro I, da relación de más de 600 behetrías que están divididas en catorce merindades (las merindades o  merinatos eran unas divisiones geográfico-administrativas que se dieron a finales del siglo XII en los reinos de Castilla, Aragón y Navarra. El merino era el representante del rey en dicha merindad.La función de las merindades era la de ser un órgano administrativo intermedio entre el poder central y las villas y señoríos. Al frente de una merindad se situaba el Merino con poderes administrativos y judiciales sobre el territorio encomendado).  Durante el siglo XIV la condición de los hombres de behetría casi desaparece a causa de la crisis económica.

Junta General donde debían presentarse los procuradores (Junta General de Las Merindades. Recibida la convocatoria, los diversos pueblos reunían sus Concejos abiertos, en donde se elegía a quien les representara- generalmente uno de sus Regidores.) 


La característica fundamental de los siglos X al XIV es  de progresiva anulación de la servidumbre. En el siglo XI aparece en la legislación del reino de León, la negativa  de la potestad al señor sobre la persona de los siervos, reteniéndola en cambio sobre sus bienes cuando abonase el solar. En el siglo XII eran pocas las ocasiones en que se permitía al señor apoderarse de todo o parte de los bienes muebles del siervo cuando éste abandonaba su solar; normalmente se les permitía conservarlos. La liberación llegó con los FUEROS ( eran los estatutos jurídicos aplicables en una determinada localidad, cuya finalidad era, en general, regular la vida local, estableciendo un conjunto de norma jurídica/normas, derechos y privilegios, otorgados por el rey, el señor de la tierra o el propio concejo, es decir, las leyes propias de un lugar. Fue un sistema de derecho local) . La necesidad de atraer campesinos movía a los repobladores a otorgar condiciones jurídicas muy favorables en las fundaciones nuevas, del mismo modo, la necesidad de conservarlo en sus viejos domicilios impulsaba a los señores a mejorar el estatuto que guiaba su existencia. Ambas acciones se reflejaban en cartas y fueros.
Fuero de Ciudad Real


Bibliografía:


Álvarez Palenzuela, V.A: (coord.): "Historia de España de la Edad Media" ed. Ariel, 2002.

Estepa Díez, Carlos: Las behetrías castellanas. Junta de Castilla y León, Valladolid, 2003.

Mínguez, José Mª: La España de los siglos VI al XIII. Guerra, expansión y transformaciones. Ed. Nerea, 2004.

Valdeón Baruque, Julio: Historia de Castilla y León: 5. Crisis y recuperación (siglo XIV-XV). Junta de Castilla y León, 1985.

 MARTÍNEZ DÍEZ, Gonzalo. Libro becerro de las behetrías. León: Centro de Estudios e Investigación San Isidoro, 1981. 3 volúmenes. Colección Fuentes y Estudios de Historia Leonesa, nº 24-26.



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