Este blog es un lugar para dar a conocer pequeños detalles de la Historia, englobando campos muy diversos, pero a la vez relacionados entre sí.Exponer de acuerdo con determinados principios y métodos, los acontecimientos y hechos que pertenecen al tiempo pasado.

lunes, 1 de agosto de 2016

Un Imperio, un General y un Proyecto: Flavio Belisario y los Vándalos.


Justiniano I (483-565) fue un gran soberano del Imperio Romano de Oriente, o como después se denominaría: Bizancio. Representó el ejemplo de emperador romano y cristiano durante la Edad Media. Su mayor fortuna consistió en hallar valiosos colaboradores: Belisario y Narsés en el plano militar, Triboniano en lo que respecta a la obra jurídica, y Juan de Capadocia para las reformas administrativas. Sin mencionar a Teodora, la ex cortesana que convirtió en su esposa, que lo libró de muchas dificultades.

Durante el reinado de Justiniano se promulgaron una serie de leyes religiosas, jurídicas y fiscales que reformaron el Imperio de Oriente, incluso las relacionadas con la cultura y el arte. Pero su hazaña más importante fue la “Reconquista de Occidente”, la cual fue posible realizar debido a la política económica de su predecesor, el emperador Anastasio I, y la crisis de los reinos bárbaros.

Mosaico de San Vital de Rávena, en el centro el emperador Justiniano I a su izquierda el general Flavio Belisario



Antes de acometer dicho proyecto, el Imperio debía concluir la continua guerra con Persia, el histórico enemigo de Roma, y cuando Justiniano accedió al trono no fue la excepción. En el 530, un general bizantino consiguió una victoria asombrosa contra Persia en la “Batalla de Dara”. El nombre de dicho general era FLAVIO BELISARIO, y Justiniano decidió que este era el líder militar que necesitaba para su proyecto.

 Ese mismo año, tras alcanzar los acuerdos con Persia, Justiniano aumentó los impuestos, lo que le haría muy impopular. Esta medida del emperador fue también una de las causas de los desórdenes que se produjeron en el 532, en la llamada “Revolución de Nika”.  Dichos tumultos fueron aplacados por el ejército al mando de Belisario, que sofocó la rebelión de una manera implacable.

Tras esto, el emperador está dispuesto para realizar su proyecto más ambicioso, la “Renovatio imperii” (recuperar el poderoso imperio romano). Hizo falta un gran despliegue de fuerzas para vencer a los bárbaros: se sometió primero a los vándalos de África; después, en dos campañas se liberó en Italia;  y finalmente conquistará la España meridional. El Mediterráneo volvió  a ser romano, gracias al ingenio militar de Belisario.


La figura de Belisario, comparada con las de otros generales, es menos conocida. Quizás ello se deba a una falta de atención por parte de los historiadores de la difícil época en la que vivió. Nació en torno al 500 de nuestra era, en Tracia. Pronto se alistará en el ejército y, tras demostrar su valía, formará parte del ejército personal de Justiniano, los “bucellari”. Este gran rey era sobrino del  anterior emperador, Justino I, y el heredero del trono de Bizancio. Podemos conocer más acerca de este tema en obras coetáneas como “Historia secreta”, de Procopio de Cesárea, y también en otras obras como “The Life of Belisarius”, de Philip H. Stanhope, o “El conde Belisario”, de Robert Graves.

Durante este periodo Belisario destacará en la defensa de los límites fronterizos del este del imperio. Al subir al poder Justiniano, le nombra  comandante de los ejércitos imperiales en dicha zona, encargado de la defensa  de la fortaleza de Dara frente a los Persas, donde acontecerá la batalla a la que hemos hecho mención anteriormente. A partir de este momento los enfrentamientos y sublevaciones más importantes serán afrontados por el general Belisario.

En la carrera militar de Flavio Belisario, la falta de apoyo del emperador Justiniano y de Bizancio fue constante, aunque a pesar de ello logró vencer en la mayoría de los casos.
Según Procopio de Cesárea, historiador y secretario de dicho general, era el prototipo de hombre intelectual e íntegro. Lo curioso es que el propio Procopio hizo otra versión anónima de los hechos y personajes, Historia secreta, que es el contrapunto desmitificador de la historia oficial. Muestra en dicha obra a un general anciano, apocado y víctima de su mujer. Fueran  las intenciones las  que fueran de Procopio, queda claro que Flavio Belisario,  junto al emperador Justiniano y su esposa Teodora, son los creadores del período más brillante del Imperio Bizantino.

Respecto a sus hazañas militares, nos vamos a centrar en este artículo en las primeras batallas que llevó a cabo para la recuperación de Occidente, la llamada “Campaña de África del Norte” o la “Campaña contra los Vándalos”.

Imperio Bizantino en rojo, zona Vándala en verde

Los argumentos en que se basó el emperador para emprender dicha campaña fueron, en primer lugar, la deposición por el usurpador Gelimer del rey vándalo  Hilderico, monarca probizantino; y en segundo lugar, el hecho de que los vándalos profesaran la fe arriana, mientras que en el Imperio de Justiniano se profesaba la fe católica. Aunque la verdadera razón era la importancia estratégica de estos territorios norteafricanos para ejercer el control en el sur del Mediterráneo, abriendo así el camino hacia Hispania.

La expedición contra los vándalos no se presentaba muy fácil. Había que  transportar por mar, al África del Norte, un ejército que debería luchar contra un pueblo posesor de una flota potente. El traslado del grueso de las fuerzas imperiales a Occidente había de implicar graves consecuencias en Oriente, donde Persia, el más peligroso enemigo del Imperio, mantenía con éste continuas guerras fronterizas.

Ha de advertirse que en esta época los vándalos y los ostrogodos no eran ya los peligrosos enemigos de antes. Mal adaptados al clima deprimente del Mediodía, e influidos por la civilización romana, habían perdido muy deprisa su antigua energía y su antiguo valor. Además, las creencias arrianas de estos germanos hacían que sus relaciones con los pobladores romanos de los países que ocupaban no fueran muy amistosas. Las continuas revueltas de las tribus bereberes contribuían mucho a debilitar a los vándalos.
La guerra contra este pueblo  duró, con algunas interrupciones, del 533 al 548. Al principio Belisario sometió al reino vándalo en masa, en un período muy corto, y con una serie de brillantes victorias, como las de “Tricameron” y “Ad Decium”.

Los historiadores estiman que el ejército puesto a las órdenes de Belisario era insuficiente: consistía en diez mil soldados de infantería y cinco mil jinetes, casi todos bárbaros y mercenarios. Estaba compuesto por tres categorías de tropas: los soldados regulares, los mercenarios y las huestes pertenecientes a los magnates bizantinos, que debían facilitárselos al imperio.

caballería romana en época del Imperio Bizantino

Catafracto persa dentro del ejército bizantino

Lucha entre el ejército bizantino y los vándalos

 Belisario decidió emplear Sicilia como base para la expedición, tanteará el terreno y no desembarcará en las costas norteafricanas hasta septiembre del 533. La vanguardia bizantina llegó al desfiladero de “Ad Decimum”, el décimo hito antes de la ciudad de Cartago. Por parte de los vándalos, Gelimer, al enterarse de la llegada de los bizantinos, había enviado a buscar a Tzazon con su fuerza.

La batalla decisiva fue la denominada “Tricameron”, que se libró el 15 de diciembre de 533. La batalla terminó con el triunfo de las tropas del general Belisario, inmensamente inferiores en número a las de los vándalos. En el resultado del choque tuvo particular importancia la labor desempeñada por los generales de los dos bandos, pues Gelimer mostró su cobardía al huir ante la presencia de las tropas enemigas, falto de apoyos y debilitado militarmente, lo que le llevó al desastre. La derrota de Gelimer y sus huestes significó el fin del Reino vándalo y condujo a la anexión de todo el norte de África al Imperio bizantino del emperador Justiniano. Para más detalles sobre la batalla podemos encontrar diversas fuentes en Internet.

Tanto la campaña del norte de África como la de Italia se pudieron realizar gracias a que Justiniano contó con dos generales excepcionales, Belisario y Narsés. Las victorias de Belisario fueron resultado de su habilidad en el trato con sus hombres y por el hecho de ser un gran estratega.  Además, en el s. VI se produjeron nuevos adelantos en las técnicas de guerra por parte de los bizantinos. La utilización del “estribo” procedente de los hunos hizo que la caballería fuera una fuerza de choque eficaz. Utilizaron el “catafracto” persa, es decir, la caballería pesada que era prácticamente invulnerable. Otro factor fue el económico, como ya hemos comentado anteriormente, ya que, tras el saneamiento fiscal realizado por Anastasio I, se pudo contar con grandes presupuestos para organizar el ejército profesional. Si unimos esto a que los pueblos germánicos se encontraban sumidos en crisis internas, y si lo unimos al factor religioso, se daban los componentes adecuados para la victoria bizantina.

Belisario entrando en Roma

Bibliografía:

Vasiliev, A. :”Historia del Imperio Bizantino” tomo I. pdf. 
Barreras D. y Durán. C. :”Breve Historia del Imperio Bizantino” ed. Nowtilus, 2010. 
Ostrogorsky, G.: “Historia del Estado Bizantino”. Editorial Akal, 1983.

Para saber más:
https://senderosdelahistoria.wordpress.com/2011/11/30/flavio-belisario-500-565-d-c/
http://www.unapicaenflandes.es/batalla-tricameron.html





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