Este blog es un lugar para dar a conocer pequeños detalles de la Historia, englobando campos muy diversos, pero a la vez relacionados entre sí.Exponer de acuerdo con determinados principios y métodos, los acontecimientos y hechos que pertenecen al tiempo pasado.

lunes, 4 de abril de 2016

La Construcción del Imperio Portugués por Enrique el Navegante

Don Enrique (1394-1496) fue el tercer hijo del rey Juan I de Portugal, le apodaron el Navegante, por su afán de descubrimientos. Tras participar en la conquista de Ceuta, se volcó en los viajes por el océano Atlántico. Contó con una cantidad enorme de recursos financieros y humanos, quizás por ser gran maestre de la Orden de Cristo (orden formada tras la disolución de los Templarios en tierras portuguesas) además de otros tantos títulos que le facilitaban dicha cobertura. Fue a este personaje al que se confió las colonizaciones de Madeira y de las Azores, llevo a cabo la organización del traslado de familias del continente, favoreció el cultivo de cereales y caña de azúcar y se sirvió de las reservas naturales de la isla para abastecer de madera a los astilleros de Lisboa.

Debido a su personalidad, movido por la curiosidad, el afán de reforzar la economía y el espíritu de cruzada,  promueve los conocimientos oceánicos y las factorías portuguesas. Para ello, en el CASTILLO DE SAGRES, instaló un centro de estudios donde los astrónomos y cartógrafos más relevantes de la época realizan estudios y crean instrumentos de navegación (astrolabios, cuadrantes) y cartas geográficas más precisas.

Retablo de San Vicente de Nuno Gonçalves (1450) La tercera tabla por la izquierda muesta en el centro a San Vicente, a la izquierda del santo se situa Enrique el Navegante, el futuro Juan II y de rodillas Alfonso V y su esposa.



Durante el siglo XV se realizaron varios intentos que acabaron en fracaso, hasta que Gil Enares consiguió doblar por fin el cabo Bojador (cabo del Miedo) en 1434, así comenzaba la aventura. Por medio del conocimiento de los vientos y de las corrientes se consiguió organizar viajes de mayor duración y distancia. En 1436, Alfonso Gonçalves Baldaya superó el Trópico de Cáncer y navegó hasta la desembocadura del Río de Oro. Seguirán los pasos Nuno Tristao que llega al cabo Blanco en 1441 y, cinco años después, al río Gambia; o Alvaro Fernandes que alcanza el río Senegal.

El interés que mueve a los mercaderes a participar es el obtener ganancias mediante el tráfico de esclavos, no sólo la iniciativa del infante don Enrique. Entre 1441-1448 la afluencia de esclavos, blancos y negros, fue numerosa, pero se intensifica a partir de 1450. La abundancia de mano de obra barata favorece el desarrollo de la industria del azúcar en Madeira, da lugar a que en 1452 se construya el primer establecimiento para su refinamiento. Con ello los portugueses empiezan a exportarlo a Bristol, Florencia y Ruán. Se daba así forma al vasto y articulado espacio comercial, que se componía de intercambios y relaciones entre distintas ciudades europeas, las islas atlánticas y las costas africanas.

Si por un lado era obvio que el motivo de tantos viajes era de naturaleza económica (oro, esclavos, especias, pescado), a veces se unía el sueño de alcanzar el mítico “Reino cristiano del preste Juan” (fue objetivo de una búsqueda, que disparó la imaginación de generaciones de aventureros, pero permanecía fuera de su alcance. Representaba un símbolo de la universalidad de la Iglesia para los cristianos europeos, que trascendía la cultura y la geografía para abarcar a toda la humanidad, en tiempos en que la tensión étnica e interreligiosa convertía esa visión en un hecho muy improbable. Dicha leyenda influyó en los viajes de exploración de la Baja Edad Media). Incluso los portugueses cuando entraron en contacto con el reino cristiano de Etiopía, en África, pensaron que habían encontrado este reino, considerando al Negus o Negus negusti (Rey de reyes) etíope como el mítico Preste Juan.
Reino Cristiano del Preste Juan

A mitad del siglo XV, Portugal reanuda las hostilidades en el norte de África. En 1458 se apoderó de la “fortaleza de Alcazarquivir”, en la costa norte de Marruecos. A los pocos años, conquistan Tetuán y Tánger y otros puntos estratégicos en esta zona, dicha acción político-militar está centrada en buscar el control del estrecho de Gibraltar y su movimiento comercial.
Tras la muerte  de Enrique el Navegante, sus sucesores tuvieron idénticos interés en consolidar el dominio sobre las costas atlánticas africanas. En 1462, Alfonso V(1432-1481) cedió a su hermano don Fernando pleno dominio sobre el archipiélago de Cabo Verde.

La monarquía lusa, aseguraba su monopolio sobre la navegación y el comercio oceánico, a la vez que dejaba el gobierno de sus buques a comerciantes, que recibían amplias concesiones para la comercialización del marfil y de los esclavos, ampliaban los descubrimientos y establecían factorías para la corona. La primera de estas colonias-fortalezas fue la de TRATOS DE AQUIM en Lagos (1455). Poco después, Juan II mandará construir el CASTILLO DE SAO JORGE DA MINA en la denominada “costa de los esclavos”, al norte del golfo de Guinea. Era un punto avanzado en la ruta, servía como base comercial para negociar con el interior del continente además de lugar de abastecimiento para la marina mercante. Son los primeros intentos de feotori (factorías) en los puntos estratégicos que dominaban la ruta comercial portuguesa. A estos lugares llegaron diversas mercancías de Europa (caballos, vajillas, paños) y desde ahí partían, dirección a Portugal, con oro, esclavos, pimienta y todo tipo de tintes y especias. Sobre estas mercancías, tanto las que salían como entraban, la corona tenía un férreo control, evitando el contrabando y el abuso de los derechos de monopolio real con ayuda del ejército, si era necesario.

En las islas del golfo de Guinea se intentó establecer una empresa sistemática de colonización. Los resultados no fueron muy importantes debido a que la población que emigro a la zona se encontró con grandes dificultades de integración (cultivos de cereales no fructificaban y con respecto al comercio tenía poco para ofrecer- esclavos, marfil y caña de azúcar-). Se iniciara en 1492 una exploración hacia el interior del continente africano, llegando hasta el Congo y Angola.

El mapa de CAntino, fue llevado ocultamente a Italia en 1502 por Alberto Cantino, un agente del italiano duque de Ferrara, que consiguió llegar a ser secretario particular del rey portugués Don Manuel I. Su fecha de elaboración es incierta, y el cartógrafo que lo trazó es anónimo, probablemente de origen portugués.


Imperio portugués entre 1415 a 1543


Se continuaran con las exploraciones, cuando entre 1487 y 1488, Bartolomeo Diaz dobló el cabo de Buena Esperanza, en este momento se abre la ruta hacia las India Orientales. Las naves portuguesas llegaron a los puertos de Asia y sus especias.

Vasco de Gama el 25 de enero de 1498 doblara el cabo de Buena Esperanza llegando a Mozambique y remontara la costa oriental de África,  en tanto se percató de que las poblaciones indígenas comerciaban con los árabes. El comercio de esta zona estaba en manos de los musulmanes, que controlaban casi todas las ciudades costeras desde Mozambique hasta Malabar.  Con lo cual los portugueses estaban en desventaja, terminaran enfrentándose con los árabes.  Al regresar en 1499, Vasco de Gama sirvió para una expansión posterior, aunque fue poco productivo comercialmente.

Llegada de Vasco de Gama a Calicut, en la costa Malabar en 1498

La aventura de Portugal muestra la capacidad de recursos de la corona y el fuerte impulso a nivel internacional que se forjo, contando con muchos menos recursos demográficos y económicos que otras potencias. Para conseguirlo, la monarquía lusa llevo a cabo un eficaz y flexible sistema fiscal sobre las naves y mercancías que llegaban desde lugares tan exóticos. A finales del siglo XV y principios de siglo XVI, Portugal querrá dominar las rutas comerciales entre Oriente y Occidente, siendo esto causa de enfrentamientos inevitables con otras potencias.

La competencia luso-castellana en el Magreb, el banco sahariano y las riquezas extraídas por los portugueses en Guinea determinarían la vocación atlántica de Castilla y el domino del archipiélago canario, al que aspiraban los portugueses. Para ello una serie de cinco documentos papales, conocidos como “Bulas alejandrinas”,  restablecerían el equilibrio entre las empresas de Castilla y Portugal. Tras la confirmación del descubrimiento de Colón (1492), la situación entre ambas coronas era insostenible, por la intercesión de nuevo papal se firmara el TRATADO DE TORDESILLAS el 7 de junio de 1494. Se establecía así el reparto del Magreb occidental entre Castilla y Portugal, además de la línea divisoria del océano Atlántico. Es el inicio de la “Era de los descubrimientos” y el predominio de los Imperios portugués y castellano.

Tratado de Tordesillas 



Bibliografía:

Vaquero Piñero, M. “Portugal, un pequeño gran reino”. Pág 68-85. Revista El Mundo Medieval, nº 9, 2002.
Chaunu, P. “La expansión europea (siglos XIII al XV)”. Ed. Nueva Clio, Labor, 1983.
Cortesao, J.Os descobrimentos portugueses”. Lisboa, 1960.

Floristán, A. (coord.). “Historia Moderna Universal”. Ed. Ariel, 2002.

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