Este blog es un lugar para dar a conocer pequeños detalles de la Historia, englobando campos muy diversos, pero a la vez relacionados entre sí.Exponer de acuerdo con determinados principios y métodos, los acontecimientos y hechos que pertenecen al tiempo pasado.

viernes, 19 de febrero de 2016

Los Templarios en Castilla y León a través de la Arquitectura


Las órdenes militares nacieron en el siglo XII como instituciones religiosas de carácter regular y, evidentemente, proyección militar. Sus miembros se hallaban sujetos a la disciplina y a los votos monásticos, sin por ello renunciar a lo que constituía el servicio de las armas. Esa función era fundamental para la defensa de la Iglesia frente a sus enemigos. En su origen, el rigor a la regla que combinaba la religión con la milicia era algo nuevo, pero una vez perdidos los Santos Lugares en las Cruzadas, desplazaron su actuación a Europa.  Como consecuencia de ello, las órdenes militares perdieron su función y se dedicaron a ocupar y administrar sus posesiones en Occidente, convirtiéndose en la práctica en agrupaciones nobiliarias con amplios dominios señoriales, y con derechos civiles y eclesiásticos, por su doble condición. (1)

Escena de Templarios, serie canal Historia



Hay que entender estas organizaciones a partir de  su contexto histórico, la cristiandad latina de finales del siglo XI y principios del siglo XII. La espiritualidad militar surgida entonces se concretará en un prototipo de orden, el Temple, a la que seguirán otras. Su establecimiento en Tierra Santa les confiere un carácter internacional. Se ha venido afirmando que la orden del temple no tuvo importancia real en Castilla, y ello es cierto, si comparamos su presencia aquí con la extensión y poder que alcanzó en Francia. (2)

El interés con respecto a las órdenes militares no se ha limitado a sus modos de vida y a su actividad guerrera, sino también a sus manifestaciones artísticas. Se les suele atribuir una fusión entre formas artísticas cristianas y orientales, formando un arte propio y exportado fuera del ámbito de las cruzadas.

No se han dado razones que justifiquen este interés por una arquitectura que no presenta ni en sus formas ni en la decoración rasgos de originalidad, por supuesto que tampoco manifiesta símbolos oscuros ni secretos, como algunos “historiadores” les atribuyen. Quizás la cuestión se deba la violenta desaparición de los templarios, lo que, por encima del mito, conmocionó a toda Europa, además de los rasgos esotéricos que hoy se le añaden (Alquimia, Tau, Santo Grial, fenómenos legendarios, etc.).

Como testimonio de todos esos mitos y leyendas se alza su arquitectura. Las razones por las que se estudia, está llena de tópicos que aluden a plantas centrales y a sus significados (teorías de Violet-le –duc y Lambert), es por la falta real un catálogo fiable sobre el que argumentar las investigaciones y extraer conclusiones, lo que origina numerosos inconvenientes.

Pentagrama en un óculo, símbolo relacionado
con el Temple



Las fuentes documentales citan nombres de lugares e iglesias, aunque existen algunas excepciones, favorecen que cualquier lugar, iglesia o monasterio sea tenida como bailía (que es un asiento territorial que constituye sus elementos, básicos aunque no exclusivos, y se logra mediante donaciones, compras y aportaciones de los propios miembros de la orden) o encomienda (como la bailía pero constaban además de otros elementos, inherentes a la tierra, como es la existencia de vasallos con un régimen, similar al que en ese momento predominaba en la zona castellana) del temple. La mayor parte de las fuentes proceden de textos de carácter tradicional y subjetivo,  por lo que sería necesaria una revisión de un modo más crítico. (3)

Las órdenes militares poseían amplios dominios señoriales y derechos, así lo prueba la documentación, pero en muchos casos estos estaban compartidos con otras instituciones religiosas.

Otro problema que se plantea es qué edificios fueron construidos por las propias órdenes o si en algún momento de su historia les fueron encomendadas. La preocupación de los investigadores ha sido siempre buscar una arquitectura propia de estas órdenes, sobre todo del Temple, lo que plantearía si dichas órdenes necesitaban de un tipo singular de construcción religiosa o militar. Lo que está claro es que ésta era funcional, las órdenes militares necesitaron de un gran número de construcciones que pudieran cubrir sus necesidades, tanto materiales como espirituales (viviendas, hospederías, granjas, hospitales…etc.). (4)

Detalle del Sepulcro del Infante don Felipe en Villalcázar de Sirga

Respecto a su arte, ha de estar regido por los principales fundamentos de la estética cisterciense, que en las construcciones de una primera fase sería tardorrománico o fase inicial del gótico (transición), además de mudéjar. Después se utilizaron las nuevas técnicas constructivas en la configuración de los muros y sus estructuras, así como en los sistemas de abovedamiento, tanto en los edificios de carácter  militar como en las construcciones religiosas, además de las de carácter utilitario y residencial. Frecuentemente utilizaron mampostería y ladrillo, que alternan con la piedra franca, de más compleja utilización por su labra y su disposición en el aparejo. (5)

Referente a la arquitectura militar no tuvo ningún rasgo de peculiaridad. Las fortalezas son las estructuras arquitectónicas que menos variación de forma tienen, ya que su principal objetivo es la funcionalidad (servir para la guerra). Los cambios que se producían en estos edificios fueron debidos a las innovaciones y necesidades de la estrategia militar y el armamento. El valor estratégico del castillo es esencial al elegir el lugar de edificación, de ahí que los reyes entregaran o encomendaran su defensa, como sucedió en el caso de Calatrava (incapaces de defenderlo los Templarios, el rey  se lo encomendó a la orden hispana de Calatrava).

En Castilla hubo importantes fortalezas en manos de caballeros templarios y de otras órdenes de caballería, hay que destacar que las órdenes internacionales se ocuparon  de las fortalezas situadas en lugares de conflicto bélico, mientras que en las campañas de la reconquista participaron fundamentalmente las órdenes hispánicas. Con ello se demuestra que la intervención de las órdenes de caballería en la arquitectura militar debió ser poco relevante, incluso que se delimitó a razones de eficacia y funcionalidad.

Destacaríamos los castillos de Ponferrada, que perteneció a los Templarios, y el de Villalba de los Alcores, del que poseían derechos los Templarios y los Hospitalarios, aunque esta  fortaleza en sí fue defensa de los últimos.


Castillo de Villalba de los Alcores, Valladolid


La fortaleza de Ponferrada se relaciona con el temple, según la documentación de 1178, siendo la última mención en 1308, cuatro años antes de su disolución. Tras esto pasa a manos del rey, que lo encomendó a los Condes de Lemos, doña Juana de Castro y otros. La finalidad de este edifico fue garantizar la seguridad en este tramo del Camino de Santiago, aunque las sucesivas reconstrucciones que sufrió indicarían conflictos fronterizos entre León y Castilla.  Se sitúa en un lugar elevado, fue reformado en profundidad durante el siglo XIII, pero lo que actualmente se conserva corresponde al primer cuarto del siglo XV.  Su planta adopta una extraña forma pentagonal, con un doble recinto de piedra irregular aparejada, y los muros se alternan con cubos y torres cuadradas. Se accedía por un puente levadizo y en el interior se situarían las estancias y dependencias de servicio, hoy desaparecidas. Se conservan cruces y taus (elemento iconográfico que se incorpora al cristianismo de la mano de San Antonio Abad, quien primero la usó como distintivo cristiano, es una letra del alfabeto hebreo y griego) pero por las fechas de lo conservado, no corresponden al Temple.



Castillo de Ponferrada, León


Sobre el resto de encomiendas y bailías se pueden conocer más datos en la obra de Gonzalo Martínez Diez. Junto al castillo de Ponferrada podemos citar también el Castillo de Cornatel, las fortalezas de Sarracín y  de Antares, la fortaleza  de Alba de Aliste y de Alcañices, y la de Latarce, todos ellos con características similares a los anteriores. (6)




Diferente es el caso de la arquitectura religiosa. Su finalidad fue acoger los cultos y ceremonias a las que los monjes-soldado estaban obligados por su pertenencia a una orden religiosa comunitaria. Las iglesias de las órdenes militares, incluidas las del Temple, proporcionan una diversidad de tipologías y un marco cronológico amplio,  y de diferencias formales (amplitud, materiales, ornamento…etc.). Estas conclusiones llevaron al francés Elie Lambert a realizar un estudio más concienzudo y científico sobre este asunto, tras las teorías de Violet Le-Dut, que llegaron a España y fueron seguidas por Vicente Lampérez, en las cuales se afirmaba que las iglesias templarias son de planta centralizada (circulares), ya que se inspiraban en el modelo del Santo Sepulcro de Jerusalén.



No hay una tipología propia de las órdenes militares, la mayor parte de las iglesias que les pertenecieron no fueron construidas por ellas. Debido a su doble condición de monjes y guerreros, se les exigía la realización de cultos y oficios de una vida conventual regular. Con el tiempo la recta disciplina de los inicios se aflojó. Sabemos que los maestres  vivían muy cerca de la Corte, no estaban recluidos en monasterios ni en las casas conventuales, y así aparece en documentos reales de la época. De ahí conocemos que sus actividades religiosas se desenvolvían en diferentes escenarios, casas conventuales e iglesias, y nos centraremos en estas últimas.(7)

Además de las iglesias que han pervivido hasta nuestros días, conocemos, a través de la documentación, la existencia de otras hoy desaparecidas. No sabemos cómo eran, pero sí su dedicación y pertenencia a la Orden del Temple. Unas y otras suman un  total de 34, de las que más de la mitad (19) están bajo el patronazgo de la Virgen, y el resto bajo diversos santos, muchos de carácter militar, apóstoles y profetas, además de Cristo y de reliquias de la pasión. (8)


Como ejemplo más destacado de la arquitectura religiosa de la orden del Temple, podemos citar la iglesia tardorrománica de la Vera Cruz de Segovia, consagrada en 1208. En origen se denomina del Santo Sepulcro, pero la concesión de la reliquia de la Cruz motivó el cambio de la advocación del edifico. Según los documentos pertenecía a los Templarios, pero la crítica cree que se trata de una falsificación. Lo que parece cierto es que dicha iglesia perteneció a varias órdenes militares sucesivamente. Realizada en piedra, mampostería y sillar, une los elementos románicos y mudéjares en una planta poligonal de doce lados, con triple cabecera de ábsides semicirculares. En el interior el eje es la nave anular, en torno a un cuerpo poligonal de dos alturas. Todo el edificio es abovedado. Su planta es poco frecuente en la Península, similares serían las iglesias templarias de Londres, París o Tomar en Portugal.



Iglesia de la Vera Cruz, Segovia


Para finalizar, una de las más espectaculares iglesias de la orden del Temple en tierras castellano-leonesas es Santa María la Blanca de Villalcázar de Sirga, Palencia. Tiene un gran valor estratégico. El  mencionado fracaso de los templarios en la defensa del castillo de Calatrava provocó que el Temple castellano retrasara su implantación en el reino de Castilla. Una vez olvidado por Fernando III éste episodio, los caballeros del Temple se asentarán en tierras de Toledo y en los nuevos territorios que arrebataron a los musulmanes. Éste es el motivo de que al norte del Duero, exceptuando La Rioja y Soria, donde llegó el influjo de los templarios aragoneses, sólo se levantara la encomienda de Villacázar de Sirga, en Palencia. Esta encomienda tenía una inmensa área geográfica bajo su dominio e influencia, de ahí su importancia. (9)


La iglesia de Santa María la Blanca es un edificio complejo y de grandes dimensiones. Está construida por completo en piedra sillar, consta de tres naves, la central más amplia que las laterales, y una cabecera de cinco capillas, tres planas alineadas y dos poligonales. El espacio interior es diáfano, y de una gran pureza constructiva, con elementos que anuncian el gótico. Se considera a esta iglesia de la   corriente protogótica. Mientras el exterior muestra una forma compacta, la fachada de los pies está cerrada por un paredón, debido al hundimiento de parte de las naves en 1888. En el pórtico principal, en la zona sur, también falta parte de su forma original. Este edificio marca la diferencia con otros edificios pertenecientes a las órdenes militares, por la envergadura del edificio, su unidad formal y la presencia continua de la familia real en el templo. Además de su advocación es probable que se trate de una iglesia de patronazgo real.


Iglesia de Sta. María la Blanca de Villalcázar de Sirga, Palencia

La moda de atribuir a los templarios todo el patrimonio desconocido en estas tierras, es un listado de falsas atribuciones, que en muchos casos pertenecieron a otras órdenes ya que, sin fundamento o por falta de documentación, se han realizado afirmaciones similares. En muchos casos podría tratarse de lugares de vasallos  o solares administrados por encomiendas importantes. Podemos concluir comentando que todos los bienes de la orden del Santo Sepulcro en Castilla tras su disolución fueron incorporadas a otras órdenes militares  y a la corona a finales del siglo XIV.




Bibliografía

Castán Lanaspa, Javier: “Arquitectura Templaria Castellano-Leonesa”, ed. Universidad de Valladolid, 1983. (7) (8)
Castán Lanaspa, Javier: “La Arquitectura de las Órdenes Militares en Castilla”. En Actas IX Seminario sobre Historia del Monacato “Los Monjes Soldados. Los Templarios y otras órdenes militares”, ed. Fundación Santa María la Real, 1996; pág. 137-151. (2) (3) (4)
Azcárate Ristori, José Mª de: “Las Órdenes Militares y el Arte”. En Actas del Simposio “El Arte y las Órdenes Militares”, ed. C.E.H.A, 1986; pág. 27-31. (5)
Martínez Diez, Gonzalo: “Los Templarios en los reinos de España”, ed. Planeta, 2006. (6) (9)
Ayala Martínez, Carlos de: “Las órdenes militares hispánicas en la Edad Media (siglos XII-XV)”, ed. Marcial Pons Historia, 2003. (1)
Fuguet, Joan y Plaza, Carme: "Los Templarios en la Península Ibérica", ed. Circulo de Lectores, 2005.




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