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"La civilización no dura porque a los hombres sólo les interesan los resultados de la misma: los anestésicos, los automóviles, la radio. Pero nada de lo que da la civilización es el fruto natural de un árbol endémico. Todo es resultado de un esfuerzo. Sólo se aguanta una civilización si muchos aportan su colaboración al esfuerzo. Si todos prefieren gozar el fruto, la civilización se hunde." J. Ortega y Gasset

viernes, 11 de diciembre de 2015

La respuesta del Reino de Castilla a la persecución de los Templarios

La postura del Reino de Castilla ante el hostigamiento llevado a cabo por el rey francés, Felipe IV, el Hermoso; no obtuvo la respuesta que éste esperaba en nuestras tierras. El rey Fernando IV fue benigno y realizó un juicio justo para los freires de la orden.
El 16 de octubre de 1307 el rey francés Felipe IV, tras encarcelar a los templarios, enviara una carta a todos los reyes de Europa informando de lo sucedido y animando a seguir su ejemplo.

La condena de los templarios en Francia, bajo la presencia del rey Felipe, el Hermoso. Iluminación Royal 14 E V, f. 492v (siglo XV)

En la corte de Castilla no tomara ningún tipo de medida hasta que el 22 de noviembre de ese mismo año, el Papa Clemente V por su bula Pastoralis preeminentiae ordenaba a todos los monarcas, incluido Fernando IV de Castilla, la prisión de los templarios de su reino y la expropiación de todos sus bienes.

El monarca castellano no ejecuto de inmediato la bula pontificia, se conoce por la Crónica de Fernando IV , como pasados varios meses tras la emisión de la bula de Clemente V los templarios seguían con sus quehaceres e iniciativas en la Corona de Castilla.

En abril de 1308, cuando el rey se encontraba en León, el maestre provincial del Temple de Castilla, don Rodrigo Yáñez, se presenta en Valladolid ante la reina madre, doña María de Molina, para solicitar su patrocinio en favor de la Orden.

En esta fecha la Orden del Temple poseía en Castilla varias encomiendas y castillos, entre los que se contaban: Faro, Ponferrada, San Pedro de Latarce, Alba de Aliste, Alcañices, Montalbán, Villalba de los Alcores, Villalba de Bolobras, Alconétar, Jerez de los Caballeros, Benavente de Sequeros, Caravaca, Cehegín, Bullas, Capilla, Almorchón, Garlitos Alconchel, Burguillos, Valencia del Ventoso y Frenegal de la Sierra, entre otras muchas hoy desaparecidas.

Encomienda templaria de Ceinos de Campos, Valladolid 

Tras el acuerdo logrado entre el maestre del Temple y la reina madre (Maria de Molina) con la aprobación de Fernando IV se va a producir un viraje en la actitud del maestre don Rodrigo Yáñez. Éste llegara a un acuerdo con el infante don Felipe; lo cual suponía el incumplimiento del anterior firmado con la reina madre doña María de Molina. Por medio de este acuerdo, los templarios entregaban a don Felipe cuatro castillos: Faro, Ponferrada, San Pedro de Latarce y Alcañices; el infante por su parte se comprometía a apoyar a los templarios de defenderse ante un tribunal formado por el rey y los arzobispos y obispos del reino a cuya sentencia se sometían.

Este encuentro entre los templarios y el infante don Felipe, que lo enfrentaba con su hermano el Rey, quizás ocurriría entre los meses de mayo y junio de 1308. En agosto doña María de Molina se ofreció como mediadora entre sus hijos por dicho enfrentamiento.
El rey escucharía a los templarios, ante prelados de Castilla, y a cambio de esa garantía el propio infante don Felipe mando al maestro don Rodrigo que se presentara ante el Rey.

Todo esto ocurría en 1308, fechas en las que los templarios castellanos aún seguían en libertad y en posesión de sus encomiendas y castillos. Al mismo tiempo Clemente V expedía el 12 de agosto de 1308 hasta siete bulas dirigidas a los prelados castellanos designando las comisiones pontificias que debían llevar a cabo la expropiación de los bienes del Temple y la investigación contra sus miembros.
Las investigaciones no tendrían sentencia, directamente se enviaban al arzobispo que reunido en concilio provincial emitiría sentencia de cada miembro de la orden templaria. En cuanto a los bienes del Temple en Castilla, en teoría deberían haber quedado en manos del monarca, pero el Papa se los otorgara a los prelados (arzobispos de Toledo y Compostela, obispos de Palencia y Lisboa) a los que faculta para sumir la administración, régimen y gobierno de todos y cada uno de los prioratos, hospitales, casas, granjas, lugares, posesiones...ect.

Aun asi hasta las citaciones en Medina del Campo del 3 al 15 de abril de 1310 no será efectivo el aprisionamiento de los miembros del Temple en Castilla. Tras una comisión pontificia que recibirá el prelado de Toledo, con tales exigencias.

En pocos días tras el proceso en Medina del Campo, el 27 de abril de 1310, volverán a recuperar su libertad bajo su palabra de caballeros de presentarse a los comisionados pontificios cada vez que los requirieran. .Podríamos decir que los templarios castellanos no sufrieron prisión y mucho menos tortura. La única noticia de prisión efectiva de algunos templarios fue en la diócesis de Toledo, seis miembros de la orden fueron apresados por orden del arzobispo Gonzalo Díaz Palomeque, que los mantuvo prisioneros en Brihuega. Se declaro a la Orden del Temple inocente de las acusaciones, con la sentencia del Concilio de Salamanca el 21 de octubre de 1310 se ratifica lo de anteriores concilios, la inocencia de la Orden Templaria frente a las acusaciones urdidas por el rey de Francia, a las que el rey Fernando IV y los prelados castellanos no dieron crédito.

Sobre el proceso de Medina del Campo contra el Temple han llegado dos fragmentos, uno recoge las declaraciones de testigos pero sin pruebas concretas, y otro, que se conserva en el Archivo Vaticano, contiene testimonios de varios declarantes pero son declaraciones exculpatorias sobre la Orden. 

Bibliografía:

 "El proceso de Disolución de los Templarios: su repercusión en Castilla." por Gonzalo Martínez Díez, Universidad de Valladolid. Actas del IX Seminario sobre Historia del Monacato, Fundación Sta.Mª la Real, 1995.

"Las órdenes militares hispánicas en la Edad Media. Siglos XII-XV" por Carlos de Ayala Martínez, editorial Marcial Pons, 2003.


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