Descripción:

"La civilización no dura porque a los hombres sólo les interesan los resultados de la misma: los anestésicos, los automóviles, la radio. Pero nada de lo que da la civilización es el fruto natural de un árbol endémico. Todo es resultado de un esfuerzo. Sólo se aguanta una civilización si muchos aportan su colaboración al esfuerzo. Si todos prefieren gozar el fruto, la civilización se hunde." J. Ortega y Gasset

sábado, 19 de diciembre de 2015

Iñigo de Artieta: un corsario español

Existen personas cuyas vidas pueden inspirar toda una novela, sería el caso de IÑIGO DE ARTIETA, nace a mediados del siglo XV. Nuestro protagonista fue marinero/armador, comerciante, militar y corsario español en el periodo que se estaba forjando el "imperio donde no se ponía el sol".





Antes de empezar hemos de saber que una "patente de corso" era un documento entregado por los monarcas de las naciones o los alcaldes de las ciudades (en su caso las corporaciones municipales), por el cual el propietario de un navío tenía permiso de la autoridad para atacar barcos y poblaciones de naciones enemigas. De esta forma el propietario se convertía en parte de la marina del país o la ciudad expendedora.(1)

Las patentes de corso fueron muy utilizadas en la Edad Media y la Edad Moderna cuando las naciones no podían costearse marinas propias o no lo suficientemente grandes. El corso nació como guerra privada sobre los mares para la defensa de las naves de comercio frente al ataque de los piratas. De esta forma Francia, Inglaterra y España las emplearon ampliamente. También fueron usadas por las naciones americanas durante las guerras de independencia. Se abolieron en 1856 en el Tratado de París, que dio fin a la guerra de Crimea.

Por lo tanto el CORSARIO era el nombre que se concedía a los marinos que, en virtud del permiso concedido por un gobierno en una carta de marca o patente de corso, saboteaban el tráfico mercante de las naciones enemigas de ese gobierno, generalmente hundiendo sus naves y, en algunas ocasiones, saqueando o raptando.La principal diferencia entre un pirata y un corsario radica en la legalidad.

patente de corso

El personaje que nos atañe, Iñigo de Artieta, procedía de una familia de mercaderes del siglo XV de la villa de Lequeitio, Vizcaya, País Vasco. Era hijo de Nicolás Ibáñez de Artieta, marino, armador y comerciante. Fueron sus hermanos, Juan Nicolás de Artieta, alcalde de Lequeitio, Francisco de Artieta, preboste de la villa de Tabira de Durango, y María de Meceta, esposa de Juan Pérez de Landa, propietario de una torre, en la actualidad el Palacio Uriarte. Casado con Marina de Arriaga, tuvo al menos un hijo llamado Juan Nicolás de Artieta. (2)

En 1476  preparó una flota militar, capitaneada por Charles de Valera, para luchar contra los barcos portugueses que traían oro y esclavos de sus posesiones en la Guinea. Para ello se fletaron 12 embarcaciones (3 naves vizcainas y 9 carabelas andaluzas), una carabela vizcaina era propiedad de Iñigo de Artieta e iba comandada por Antón Martínez Nieto.La actuación de ésta flota contra los intereses de Portugal en África fue decisiva a la hora de firmar el "Tratado de Alcaçovas" en 1479, por lo cual se ponía fin a la guerra de sucesión al trono de Castilla y se reparten los territorios del Atlántico entre los dos países (para Portugal la posesiones de Guinea, Maderia, Azores, Cabo Verde y para Castilla la soberanía sobre las Islas Canarias).

Estos enfrentamientos entre Castilla y Portugal se debían a varias causas, una de ellas era la sucesión al trono de Castilla, y otra, la pugna que mantenían ambas partes por el comercio de Guinea, por la monopolización que de la ruta de África


En 1477, Iñigo participó como armador con su carabela Santa Maria Magdalena en una nueva flota militar con destino a Guinea para la guerra de Portugal, la nave fue fletada por el doctor Rodriguez Lilo, del Consejo de su Majestad, cumpliendo órdenes del militar Alonso Fernández de Lugo. Entre los años 1477 y 1498 sus barcos actuaron en el Mediterráneo, uniendo comercialmente la Península Ibérica con las islas Baleares y estas con Italia y Sicilia.

Durante estos viajes por el Mediterráneo se dedico también al corso e hizo varios apresamientos de naves.

En este periodo Génova era enemiga de España, pero ni siquiera entonces los vizcainos dejaban de negociar con los genoveses. En una ocasión, en 1482, Iñigo de Artieta cargaba su nao ( en castellano durante los siglos XIV-XV-XVI y XVII  se utiliza esta acepción generica de nave o barco, sobre todo las embarcaciones dotadas de cubierta y velas pero sin remos)  en el puerto de Palermo con paños de comerciantes genoveses, cuando tuvo que enfrentarse a Luis de Pexo (Luis Pejón) que trataba de impedir la transacción por comerciar con enemigos de la Corona Española. En la pelea Artieta se apoderó del barco de Pexo, pero fue juzgado por ello y obligado a pagar 1.000 ducados a Luis de Pexo. (3)


Hacia 1487 Artieta recibió una carta de los Reyes Católicos acusándole de haber asaltado y robado en un barco propiedad del Rey de Nápoles en el puerto de Otranto, le reclamaban 60.000 ducados, Iñigo se defendió diciendo que el suceso había sido en la costa de Tarento, y el barco era propieda del musulmán Cide Amed. Por este suceso sus bienes,incluida su nao, fueron embargados por los hombres buenos del Concejo de Lekeitio. Casos como este se pueden encontrar varios entre los corsarios y piratas de la época. 

Se concedió a Iñigo de Artieta, en 1491, un permiso para construir una carraca (eran navíos de vela redonda de alto bordo especializados en el transporte de grandes cargas en travesías  largas durante el siglo XII hasta el siglo XVI), para lo cual sus Majestades despacharon una carta por la que se instaba al Corregidor a que no se le cobrase ningún impuesto ni sufriese ningún daño por la construcción de la mencionada carraca en Laida. Los Reyes Católicos daban estas facilidades a los armadores para incentivar la construcción de barcos que, cuando fuese necesario formar una armada, pondrían los armadores a su disposición. Los reyes venían otorgando privilegios a los armadores que construyeran naves cada vez más grandes. Así, en 1436 premiaban los barcos de más de 600 toneles de capacidad; de hecho un documento atestigua esta ayuda de los Reyes a Iñigo de Artieta, dada el 1 de julio de 1503, por una nave de 900 toneles construida en Lequeitio.

Tras el  descubrimiento de América, la rivalidad entre España y Portugal es mayor. Ante una posible acción hostil del monarca Juan II de Portugal, los Reyes Católicos encargaron que se organizase una armada oceánica, cuya misión principal era proteger la navegación castellana, tanto en el Estrecho como en las costas atlánticas, así como frenar a los navíos portugueses en la pugna por el control de la ruta al nuevo mundo descubierto que mantenían ambas coronas. Era la denominada ARMADA DE VIZCAYA. (4)
Descubrimiento de América

A finales de junio, Iñigo de Artieta fue nombrado por los Reyes Católicos Capitán General de esta armada, que fue reunida en Bermeo, partiría el 22 de julio de 1493 hacia Cádiz, llegando antes del 4 de agosto. La flota estaba compuesta por una carraca propiedad de Iñigo de Artieta, una nao mayor, dos naos medianas y una nao menor. A ellas hay que sumar una pequeña carabela (es una embarcación a vela ligera usada en viajes oceánicos entre los siglos XV y XVI en Portugal y España), proporcionada por Iñigo de Artieta, mandada por Sancho López de Ugarte, para ayuda de la carraca en tareas de enlace y exploración, con aforo de 50 toneles.

La carraca estaba tasada en 1.000 toneles (el tonel era la medida generalizada entre los vizcaínos y su equivalencia de 10 toneles igual a 12 toneladas) y contaba con una tripulación de 300 hombres que en su mayoría procedían de Lequeitio, de los cuales 100 eran marineros y 200 hombres de armas (entre los que se contarían un piloto, un capellán, un cirujano, 14 grumetes entre los marineros, 21 pajes entre los hombres de armas y 4 trompetas), así como más de 100 piezas de artillería. (5)

Se consideraba que la misión de esta armada sería dar escolta a las naves de Cristóbal Colón desde su salida de Cádiz hasta que estuviesen bien adentradas en el océano, para protegerlas de ataques portugueses, y estuvieran preparadas para dirigirse hacia las tierras descubiertas. Sin embargo, en agosto de 1493, al conocer los reyes por Colón que las naves portuguesas no iban a hacerse a la mar, fue enviada para trasladar al rey Boabdil y su corte de Adra hacia las costas africanas. Granada había caído tras ocho meses de asedio, los Reyes Católicos entraron en la ciudad el 2 de enero de 1492.

A su regreso una Carta Real, del 29 de diciembre de 1493, ordena al Capitán General de la Armada de Vizcaya, don Iñigo de Artieta, organizar el transporte del ejército expedicionario para la "conquista de Tenerife". (6) 

Encontraremos a la Armada en el Estrecho en junio de 1494, donde aprovechaban el paso de embarcaciones para asaltarlas, ésto motivo la intervención de la Corona. Se ordenó a las tripulaciones permanecer en Cádiz y respetar a los navíos portugueses.(7)

Reparto del Mundo tras el Tratado de Tordesillas

Portugal y España firmaran el "Tratado de Tordesillas" (7 de junio de 1494), como consecuencia, se decide licenciar a la Armada de Vizcayarecibirán su paga al no ser necesarios ya sus servicios a la Corona. Se volverá a contratar a la Armada debido a los ataques turcos en Sicilia y Nápoles, ese mismo año partira rumbo a Sicilia. La nueva expedición de Iñigo de Artieta, al mando de la Armada de Vizcaya, debia unirse a otras 20 naves atracadas en Sicilia, bajo las órdenes de Garcerán de Requesens, Capitan General de la Armada de Sicilia. Participaran en el "Bloqueo de Gaeta" logrando que sus enemigos no pudiesen recibir alimentos por mar. 

Por estos servicios, la Corona concederá a Iñigo de Artieta una "merced real para cuatro lanzas mareantes". Este tipo de privilegios o merced la recibían las personas que habían realizado un trabajo provechoso para los reyes o el estado. El lugar de procedencia de Iñigo de Artieta, el Señorio de Vizcaya, suponía la exclusiva finalidad servia al Estado con armamento en proporción a la cuantía de la concesión, es decir, el beneficiario de dicha merced pagaba con ella un número establecido de lanzas o ballesteros que eran los que se encargaban de combatir por él cuando el rey convocaba a las armas. Todas las lanzas y ballesteros que se concedían en Vizcaya eran mareantes (marineros) , cuya obligación era servir a la Armada. (8)

Tras  este hecho no conocemos más del capitán y corsario Iñigo de Artieta, excepto que en 1503, contrato con las  monjas dominicas de Lekeitio, la cesión de 8.600 maravedies que dijo recibir de los Reyes Católicos, destinando 6000 para una capellanía (se celebraría una misa diaria por su alma) y los otros 2.600 para que la comunidad religiosa construyese una capilla, para que él y sus sucesores fueran sepultados en ella. Murió alrededor de 1510 y fue enterrado en dicha capilla.




Bibliografía:

LUCENA  SALMORAL; M. : "Piratas, corsarios,bucaneros y filibusteros", ed. Síntesis, 2005. (1)

http://www.lekitxo.info/index.php/es/historia/lekeitianos/lekeitianos-a-lo-largo-de-la-historia/inigo-de-artieta (2) (4) (6) vinculado esta la siguiente bibliografía también utilizada :

AZNAR VALLEJO, E. :"Marinos vascos en la guerra de Andalucía durante el siglo XV" Itsos memoria: Revista de Estudios marítimos del País Vasco, nº5, 2006. (7) (8)

AZNAR VALLEJO, E. : "Corso y piratería en las relaciones entre Castilla y Marruecos en la Baja Edad Media" Revista Cientifíca "En la España Medieval" Universidad Complutense, nº20, 1997. (7)
 AZNAR VALLEJO, E. : " La guerra naval en Castilla durante la Baja Edad Media" Revista Cientifica "En la España Medieval" Universidad Complutense, nº 32, 2009.



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