Descripción:

"La civilización no dura porque a los hombres sólo les interesan los resultados de la misma: los anestésicos, los automóviles, la radio. Pero nada de lo que da la civilización es el fruto natural de un árbol endémico. Todo es resultado de un esfuerzo. Sólo se aguanta una civilización si muchos aportan su colaboración al esfuerzo. Si todos prefieren gozar el fruto, la civilización se hunde." J. Ortega y Gasset

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Del Monasterio de los Santos Facundo y Primitivo al Monasterio Real de San Benito en Sahagún (León)

El edificio sobre el que hablará esta nueva entrada, fue un reflejo de la importancia de los monasterios en la repoblación y organización administrativa durante la Edad Media en la Península. Fue un trabajo de mis años de universidad para la asignatura de Patrimonio Histórico-Artístico de Castilla y León, donde tratamos los monasterios y fortalezas de nuestro territorio desde un punto de vista histórico para comprender su origen dentro del contexto en que aparece, además de los elementos artísticos que introducen pudiendo así datarlo y analizarlo.
El patrimonio histórico-artístico es la base de nuestra conciencia colectiva e identidad. Un ejemplo de ello es el Monasterio Real de San Benito en Sahagún, actual provincia de León,  como manifestación cultural de la coyuntura que se origina en esta zona entre los siglos X-XV. Esta villa fue uno de los núcleos más importantes durante la Edad Media en la Meseta Norte.

Vista aérea de los restos actuales del monasterio de San Benito de Sahagún


El surgimiento de este monasterio se da en un contexto histórico, en el cual, la mayor parte del territorio de la Península Ibérica  está ocupada por los árabes (Califato Omeya de Córdoba), mientras los cristianos se encontraban concentrados en la zona norte de España (Navarra, Condados Catalanes, León, Castilla y Aragón). Tras la desintegración del Califato se favorece el renacimiento económico cristiano, gracias a las “parias” (tributos de los reinos taifas a cambio del respeto de sus fronteras). El oro recibido es repartido por los reyes cristianos entre nobles y alto clero, sirve a estos para comprar las tierras habitadas por labriegos y pastores en los siglos IX-X. Esta concentración de la propiedad condicionara el desarrollo económico y político a partir de la Baja Edad Media.

A la vez que esto sucede, en el ámbito artístico durante el siglo XI surge en Francia, el primer estilo monumental de Occidente, el Románico, se desarrollara a lo largo del siglo XII, conviviendo durante el siglo XIII con el gótico. La orden benedictina en el siglo XI comienza su reforma con base en el monasterio de Cluny, va a contribuir a la creación del estilo Románico, interviniendo en la organización de las peregrinaciones que facilitaron la creación y difusión de las formas románicas (peregrinaciones a Tierra Santa, monasterio de Saint-Michele y Santiago de Compostela).
A través de estos caminos de peregrinación van surgiendo monasterios e iglesias donde los peregrinos puedan descansar y venerar las reliquias que guardaban.



La implantación de este estilo en Castilla y León se lleva a cabo durante el reinado de Alfonso VI (1072-1109), coincidiendo con la renovación litúrgico-monástica (culto romano por el mozárabe, reforma cluniacense) y la potenciación del Camino de Santiago.

El arte románico recoge la tradición romana mediatizada por influencias bizantinas y del Al-Andalus (utilización de columnas clásicas, frontones, cimacios…), paleocristianas (plantas basilicales), incluso de los pueblos bárbaros (toma la decoración de entrelazo y cestería, la esquematización).
La mayor parte de los edificios románicos son de tipo religioso;  cuentan con unas características generales que todos los edificios cumplen. Vemos que son edificios sólidos y macizos debido a que utilizan como material el sillar de piedra. La planta la más utilizada es la de cruz latina con una o tres naves (central más elevada que la laterales).La cabecera aparecen las capillas semicirculares, denominadas ábsides o absidales, en algunos casos concretos como son las iglesias de peregrinación, surge en esta zona un pasillo o deambulatorio que rodea el altar mayor, denominado girola. Las portadas son de arco de medio punto abocinado, produciendo así las arquivoltas y tímpano que se decoran escultóricamente.

En el interior, el espacio es unitario y la nave principal amplia. Hacia el 1100 la sustitución de la cubierta de madera por la bóveda de cañón hace necesario aumentar el grosor de los muros del edificio (con la casi totalidad de la desaparición de vanos al exterior). Las columnas de las naves son sustituidas por gruesos pilares columnas adosadas, formando así una planta cruciforme; a la vez, en el exterior del edificio se consolidan la resistencia de los muros con poderosos contrafuertes.

En la Península Ibérica, surge una peculiaridad dentro de este estilo artístico, es el denominado “arte Románico-Mudéjar”, no aparece en ningún otro lugar de Europa. Surgen durante el periodo de la Reconquista. Es el arte producido por alarifes musulmanes en tierra cristiana o arte de influencia islámica realizado por albañiles cristianos o moriscos (conversos), posterior al arte mozárabe. Se denomina mudéjar (palabra que significa tributario, sometido…) a partir del siglo XIV para referirse al arte que realizaban los musulmanes tributarios de los reyes cristianos.

Capilla de San Mancio

Es un arte meramente decorativo, que recoge elementos de las etapas almorávide, almohade y nazarí. Esta decoración se adapta a la estructura arquitectura de los estilos europeos imperantes, en este caso el románico. Su características es la utilización de materiales más baratos (ladrillo, yesos, madera…), es un arte popular.
Las condiciones geo-históricas del Reino de León facilitaron la inserción, en fecha temprana del tercer cuarto del siglo XII de las formas islámicas en estructuras cristianas. La carencia de un inmediato pasado islámico de importancia, como las relaciones de los reyes leoneses con los almohades favorece la creación de este estilo
.
La iniciación del estilo, en que predominan las formas románicas, se sitúa en torno a Sahagún, constado por la inscripción  de consagración, fecha de 1184,  que aparece en la “Capilla de San Mancio”, en la Iglesia del Monasterio de San Benito. Formando más tarde, dos focos artísticos mudéjares en el reino de Castilla, uno en torno a Sahagún y otro en Toledo que se extenderá a los territorios del Imperio español en América durante el siglo XVI.

Maqueta de como debió ser el monasterio, fotografía del Diario de León, 2005


El origen del Monasterio Real de San Benito de Sahagún, situado a la vega del río Cea; llamado así,  tras que la orden benedictina cluniacense se encargue de su cuidado; se remonta a una pequeña capilla dedicada a Santos Facundo y Primitivo que fueron mártires en época del Imperio Romano.  (Los datos históricos sobre estos mártires son confusos debido a que supuestamente vivieron en el siglo III. Se cree que San Marcerlo y Santa Nocia eran los padres de estos dos hermanos que vivieron en los alrededores del río Cea, situado en la actual provincia de León. Su historia se conoce por el “Breviario de Sahagún”. Ambos santos fueron decapitados.)

Durante el Bajo Imperio Romano, en recuerdo a dichos mártires, se edificó una capilla que se convertiría en monasterio en época visigoda (según los padres historiadores Yespes y Escalona). En el periodo del Califato de Córdoba sufrirá varios saqueos debido a las incursiones de los infieles (714-791-988).

Consta la existencia de monjes mozárabes traídos por el rey Alfonso III, el Magno, para restaurar la vida monástica del lugar en el 872, (patrocinio real).   El rey donara al abad cordobés Adefonso, que huido de tierras andalusíes junto a otros monjes que serán los encargados de recuperar este monasterio. De esta etapa sólo quedan capiteles y canecillos repartidos por diferentes iglesias y museos actualmente. Recibirá grandes donaciones y dominios llegando a comenzar su esplendor en este momento.

El siguiente momento y el de mayor esplendor del monasterio es con el mecenazgo del rey Alfonso VI de León y Castilla (hecho allí monje a la fuerza hasta recuperar el trono, al ser derrotado por su hermano Sancho II). Donará  el edificio y sus propiedades a los benedictinos de Cluny, como forma de apertura hacía Europa. Como tal nombrara abad al monje francés Bernardo, enviado por San Hugo, junto  a otro monje llamado Rodberto en 1080, que dicho abad llegaría a ser el primer arzobispo de Toledo. Acrecentado el poder el monasterio, llegara su máximo auge en el siglo XII, con abades ya hispanos, como don Diego y sus sucesores. El abad Bernardo estable las bases  del gran monasterio benedictino de Sahagún, sobre los pilares del anterior edificio, en 1099.

El primer templo de estilo románico de pequeñas proporciones, desaparecerá sobre uno nuevo que finalizara sus obras en el siglo XIII (1121-1213) con componentes ya que anuncian el gótico, además de una ampliación en los edificios que conformaban el monasterio. Fue panteón real, el rey Alfonso VI y sus esposas (Doña Ines de Aquitania,Doña Constanza de Borgoña, Doña Berta y Doña Isabel o Zaida, esta última musulmana conversa) y de hombres insignes del reino, aristocracia leonesa como las familias Osorio y Ansuréz, además de ser residencia temporal de la corte.

Al abrigo de este gran monasterio surgió la villa de Sahagún, fundada también por el abad Bernardo en 1085. A la primitiva advocación del monasterio debe esta villa su nombre (Sanctus Fagun= SantFagund = San Fagun= Safa gun= Sahagún). Es la primera villa leonesa a la que se llega al realizar el Camino de Santiago, octava etapa, esta antigua Camata de los romanos se convertirá en el foco más importante y antiguo del románico-mudéjar en tierras castellano-leonesas. Se la concederá un fuero en  1085 con objeto de atraer pobladores. Albergaría a una población variopinta, la mayor parte extranjeros de países en que el feudalismo estaba en vigor (franceses, alemanes, flamencos, judíos…). El dominio absoluto, tanto del monasterio como la villa, estarán bajo el poder del abad. Fue uno de los principales núcleos urbanos de la Edad Media y cabeza del Imperio cluniacense en España, sirvió como modelo para otros monasterios además de dirigir la renovación cluniacense que encontrara resistencia por parte de los eclesiásticos españoles.

Se convirtió en la Alta Edad Media en un centro cultural, el abad Don Diego y sus sucesores serán los encargados de extender las influencias sahagunianas a lo largo del Camino de Santiago, llegaría a acuñar su propia moneda y tener Universidad, donde se impartían Derecho, Teología e incluso Artes liberales desde 1347 a 1600, de aquí saldrían personajes ilustres en materia religiosa. El Monasterio poseyó una rica biblioteca y también un scriptorium donde se iluminaban y copiaban manuscritos, hasta la llegada de la imprenta(quizás se situaría en lo que hoy es parte del Instituto de Enseñanza Secundaría Sahagún, cerca del Arco de San Benito). Su gran patrimonio y amplio dominio jurisdiccional, llego a contar con más de 100 centros religiosos supeditados.

La integración a finales del siglo XV de este monasterio a la congregación de San Benito de Valladolid va a suponer la pérdida de sus privilegios jurídicos y el inició de profundas transformaciones estructurales y económicas que inician la decadencia. 

 Debido en ciertos momentos a la tiranía de los abades el monasterio sufrió saqueos e incendios por los habitantes de la villa, varias revueltas  enfrentaron a los habitantes contra el poder feudal que ejercían los monjes. En 1812 las tropas francesas se acuartelan en el monasterio (tropas del general Moore) acabara sufriendo un incendio y con la desamortización de Mendizabal en 1835 se hunde en el abandono y la ruina.
Actualmente se conservan las ruinas de parte de la iglesia, ya en estilo neoclásico, siglo XVIII, concretamente la torre y portada, además de la remodelada capilla románico-mudéjar de San Mancio, que no se modificó.

La estructura románica en los siglos XVII y XVIII,  y de nuevo en el siglo XIX, serán reedificados casi por completo en estilo neoclásico, debido a los incendios sufridos. La actual portada corresponde al siglo XVII y fue adecuada para que pudiera pasar la carretera de acceso a la villa por debajo sin demolerla. En las naves de la iglesia se construyo el cuartel de la Guardia Civil, hoy desalojado. No será hasta el 3 de junio de 1931 cuando se declare monumento nacional histórico-artístico.
Portada del siglo XVII




Patio del Cuartel de la Guardia Civil, originalmente eran las naves de la Iglesia monástica

Restos actuales del Monasterio 

Portada del Monasterio, acondicionada para el paso de la carretera











En cuanto al   análisis formal y estilístico del edificio, solo podemos realizarlo por los datos que nos quedan en documentos y los escasos restos. El conjunto monacal estaba construido en piedra, material que no existía en la zona y se trajo desde canteras lejanas a un alto precio.

El conjunto estaba formado por una iglesia, cuatro claustros en torno  a los que se organizaban las dependencias: celdas, biblioteca, archivo, aulas, refectorios, cocina con sus respectivos almacenes…ect Según el padre Escalona ( escribo la Historia del monasterio de Sahagún, siglo XVII) la superficie total ocupada por el monasterio eran unos 300 pies (27,870 metros cuadrados) y tenía una forma cuadrada dividida por los claustros en cuatro partes distintas comunicadas por galerías o pasadizos, escaleras  que a su vez se dividían en diferentes secciones o paños.

Veremos su evolución por medio del edificio de la Iglesia, que refleja toda la trayectoria histórica del monasterio:

La Iglesia monástica definitiva no se inició hasta 1121; se conocen los nombres de los maestros constructores, hacía 1157 dirigía los trabajos Petrus Stefani y mediados del siglo será Guillermo Maçonerius, el mismo que se ocupa por entonces de la catedral de Jaca. Concluyendo se en  1183 pero con la consagración, trasladación de las reliquias y los sepulcros reales no se efectúan hasta  1213, es una construcción de pleno siglo XII que tuvo influencia en toda la comarca del Duero y fue innovador en varios aspectos.

Según las deducciones de M. Goméz Moreno, la iglesia de tiempos de Alfonso III estaba situada a hacía poniente de la que se realiza en el siglo XII, era un pequeño templo basilical de tipo mozárabe de tres naves separadas por columna con capiteles decorados, muros de ladrillo y cubiertas de madera, se conservan de este periodo cuatro capitales del siglo X, repartidos entre San Pedro de las Dueñas, la iglesia de San Lorenzo y el museo de las monjas benedictinas. Los cimientos de este templo mozárabe están bajo la carretera actual.
La iglesia promovida por Alfonso VI, se situaría a los pies de la iglesia del siglo XII, era de tres naves, con un ancho total de 13,35 metros, con un hastial de poniente se abría una portada con dos parejas de columnas. Por el interior, las flanqueaban dos pilastras cuadradas con semicolumnas adosadas a sus tres caras, sobre zócalos cuadrados. Otras dos análogas había en el muro oriental, limítrofe y muy descentrada con la iglesia mozárabe, entre ambas parejas otra de pilares cilíndricos con medias columnas como responsiones (pilastra dispuesta de manera que guarde correspondencia con una columna). Las bases eran de garras figurando espirales, piñas y aun cabezas humanas o de lobo. El aparejo era de buena sillería.
Interior de la Capilla de San Mancio, nave lateral de la iglesia monástica

Detalle del interior de la anterior fotografía

Capiteles románicos del Monasterio de San Facundo y San Primitivo


Con respecto a la iglesia del siglo XII responde al modelo de la Iglesia de San Isidoro de León. Planta  de cruz latina de tres naves con siete tramos cada una, en las naves laterales eran tramos cuadrados en vez de rectangulares, cuyos soportes de separación eran simples columnas adosadas al pilar o al muro, en el caso de los laterales, y se contrarrestaban por gruesos estribos. El crucero sobresale en planta de cinco tramos,  en la intersección con la nave principal se cierra con cimborrio que quizás fuera un antecesor de lo que hoy podemos ver en Zamora, Toro y Salamanca. De aquí se da el paso al altar mayor, por medio de  responsiones (elemento de soporte en la nave, adosada al muro sobre el que arranca el arco y que se corresponde con un contrafuerte al exterior) de columnillas en tripes codillos y estribos cruzados en las esquinas y cabecera de triple ábside semicircular.  

Las cubiertas de este edificio constituyeron una novedad, en los extremos del crucero las bóvedas eran de medio cañón, con nervios de sillería y el resto de ladrillo, las demás  cubiertas ya se realizan con arcos ojivales, de tipo angevino aunque muy arcaicas, veríamos aquí una relación con Salamanca, con cascos de ladrillo en forma de bóveda vaída, lo que constituye una manifestación clara del protogótico. Las ojivas se adornaban con una calle central de rosetas entre dos boceles y dientes de sierra, como en Santa María de Sandoval, de la cual toma influencia. Las capillas se cubrirían con medio cañon en su tramo recto y cuarto de esfera en el cilindro. Los capiteles de vanos y portadas se decoraban con hojas picudas, caulículos, bolitas, animales…ect. Abundan las líneas de imposta decoradas con ajedrezados, rosetas variadas inscritas en círculos. El aparejo de muros y arcos cuenta con numerosas marcas de cantería.

En la capilla mayor se encontraban los enterramientos reales de Alfonso VI y sus esposas; en la Capilla de San Miguel el sepulcro de la infanta Doña Elvira, hija de  Alfonso VI; a los pies del tempo el de la infanta Doña Beatriz, nieta de Fernando III, el Santo. Lo que de estas tumbas queda, tras saqueos y profanaciones, está en la iglesia del convento de las Benedictinas en Sahagún. José María Quadrado llegó a ver, cita literal: “… las profanadas urnas de jaspe rodando por fuera que vinieron a servir de pilas y abrevaderos”.


Restos que se conservan del crucero y la capilla de San Mancio, tb parte de la portada

Portada de entrada al monasterio, zona Este

Capilla de San Mancio




Hoy sólo se conservan vestigios de la parte septentrional de la iglesia: crucero, cubierto con bóveda de cañón apuntado; parte de los muros del ábside y del perímetro de la nave, a la cual está adosada la Capilla de San Mancio. De ésta última estancia existen en la actualidad dos tramos cubiertos con bóveda de crucería con plementería de ladrillo (cada uno de los espacios rellenos de piedras/ladrillo o de dovelas que forman las aristas o nervios de una bóveda o cúpula); soportado por pilares acodillados con columnas adosadas y capiteles vegetales. Fue construida a base de voltear una bóveda de tres tramos entre el muro septentrional de la iglesia(a la altura de los tres primeros tramos), una dependencia monástica paralela al mismo situada a 7 metros de distancia de estilo románico-mudéjar y el muro occidental del crucero norte, todo ello se aprecia perfectamente al estar casi en ruinas, en origen quedaría oculto por el resto del edificio. Para apear los correspondientes arcos, ligeramente apuntados, y las ojivas se adosaron al muro de la iglesia tres pilastras paralepipédicas (tal vez los contrafuertes de la iglesia) y sobre estos un haz cruciforme de columnillas con capiteles bulbosos y al de la citada dependencia otras de tipo cruciforme con columnas adosadas a sus frentes, otras más finas en sus dobles codillos.  Mientras en las pilastras más noroccidentales se reutilizaron dos capiteles mozárabes que están muy deteriorados, seguramente pertenecientes a la iglesia de Alfonso III. Hay un tramo de la nave central que se comunica con la nave del evangelio a través de una puerta con arcada de medio punto de triple rosca y guardapolvo ajedrezado. A su vez un arco apuntado comunica esta capilla con el brazo norte del crucero por lo que su altar principal estaría en el tramo occidental, según J. M. Quadrado la correspondiente bóveda había sido sustituida por una cúpula moderna ya neoclásica.

Zona este, desaparecidos los ábsides

Portada a la iglesia de época neoclásica

Detalle muro de la Capilla y entrada al monasterio

Puerta románica que comunicaba la Capilla de San Mancio con la Iglesia


En la cara que da a la capilla de San Mancio, lo que en origen fue el exterior del edificio, se decora una sucesión de grandes arcos ciegos de medio punto enmarcados en alfices y rematados por un ancho sardinel (los ladrillos sentados de canto). El lado opuesto, que era el interior, se repite el mismo motivo en el cuerpo inferior y en el superior hay una serie de ventanales abocinados y recuadrados. Más arriba corre un sardinel, restos de una cornisa, y el arranque de una  bóveda de medio cañón de ladrillo, de la 1º mitad del siglo XII.

Muro románico mudéjar de la Capilla de San Mancio

La importancia de este muro compartido con la capilla y dependencias monásticas desaparecidas, hoy un jardín, es que fue una de las primeras muestras conocidas del arte románico-mudéjar castellano-léones. En una de las pilastras de la Capilla de San Mancio aparece una lápida con la fecha inscrita de 1184 informando que el Obispo de Astorga consagró un altar a San Benito en esa capilla. Por otra parte, se sabe que, en 1153 se habían llevado las reliquias de San Mancio procedentes de otro monasterio filial y según el padre Escalona se trasladaron en 1213, también se trasladan las reliquias de los Santos Facundo y Primitivo; aunque el padre Yepes se refiere a esta capilla como la iglesia que manda realizar Alfonso III, el Magno a los monjes mozárabes del abad Adefonso.  Lo que es cierto es que la construcción románico-mudéjar, sobre todo, es anterior a 1184. Se debió al trabajo de los alarifes musulmanes servidores de Alfonso I de Aragón o de la abadía cluniacense, ya que, en la villa de Sahagún residían comunidades de mudéjares y se conoce su actividad como albañiles. Se atestigua por los edificios construidos desde el siglo XII como San Tirso y San Lorenzo en la misma villa, junto con la iglesia conventual de San Pedro de las Dueñas, la iglesia de San Gervasio y Protosio en Santervas de Campos, Gatrocalbón, la iglesia de San Juan Bautista en Fresno el Viejo, el Monasterio de Vega y Santa María de Nogales en Palencia, son algunos de los ejemplos de los edificios que se integraron en el grupo inicial de esta arquitectura iniciada en Sahagún, creando escuela.

Por último resaltar que existen pervivencias de restos románicos de este edificio, como son capiteles, ventanales y restos de arcadas, dispersas en varios museos y monasterios, fueron ejecutadas por varios maestros o talleres. Tampoco han llegado hasta nosotros los"sepulcros reales" completos, se salvan algunas partes y cubiertas, algunos se encuentran en el Museo Nacional de Arqueológico de Madrid. Fueron estudiados por el profesor Serafín Moralejo, que desvelo el papel importante que tuvieron para la escultura de fines del siglo XI. También se conservan en el MNA un “altorrelieve de la Virgen con el Niño” que debió formar parte del tímpano de la portada de la iglesia, datada entre finales del siglo XI y principios del siglo XII; y dos fragmentos de un “capitel historiado”. Citaremos también que la “Sillería del coro” realizada en nogal en 1441, más el “Retablo Mayor” que se sustituyó por el realizado en el siglo XVI por  Gregorio Fernández, donde se representaba el martirio de los Santos Facundo y Primitivo.
Sepulcro de Alfonso VI


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