Este blog es un lugar para dar a conocer pequeños detalles de la Historia, englobando campos muy diversos, pero a la vez relacionados entre sí.Exponer de acuerdo con determinados principios y métodos, los acontecimientos y hechos que pertenecen al tiempo pasado.

jueves, 19 de noviembre de 2015

El Trabajo de Forja en la Península Ibérica durante la Alta Edad Media

El empleo de los metales se debió, sobre todo, a la necesidad del hombre de utilizar objetos de prestigio y ostentación más resistentes al calor y al frío (hechos en cobre, bronce y sobre todo hierro).


El hierro es un metal que abunda en la naturaleza pero su extracción no es fácil  con medios rudimentarios, al igual que trabajarlo debido a su dureza. El uso del hierro se data hacia el 3600 a.C. en la zona de Anatolia, unido a las primeras civilizaciones de la humanidad. Es un material que requiere altas temperaturas para su fundición ( 1500 º C), para conseguir ser maleable y resistente.



El uso de los metales repercutió, a partir de la generalización del hierro, de diversas formas en la conformación de la civilización humana: se intensificó la producción agropecuaria produciéndose una especialización en el trabajo; aumentaron los intercambios y se institucionalizó la guerra. Se vinculo a la mitología de los pueblos de la Antigüedad, siendo  símbolo de algunos dioses, como por ejemplo, el dios romano Vulcano, el dios nórdico Thor o  el celta Lug, que aparecen representados iconograficamente con un martillo, yunque o metal candente.

La fragua de Vulcano, Velázquez

Como material artístico no comenzó su proyección hasta nuestra era, se utilizó en diversas artesanías e industrias popularizándose, es decir, es difícil marcar la frontera entre arte y artesanía en objetos como verjas o rejerías, entre otros trabajos férricos.

La forja del hierro y el trabajo con metales como arte aplicada no esta demasiado investigada. Encontrará su periodo de florecimiento en la Península Ibérica durante los siglos XI-XII, pero hasta ese momento hay toda una evolución.

Tras la caída del Imperio Romano, sera con las invasiones de los pueblos indogermánicos cuando aparezcan las primeras industrias metalúrgicas. Durante los siglos VI-X apenas se tienen noticias sobre esta cuestión, solo unas referencias que aparecen en documentos como el "Código de Alarico" y las "Sentencias de Paulo", en las cuales, se indica que  se continua trabajando el hierro con las formas de explotación y extracción romanas.

En la Hispania visigoda una de las principales industrias fue la férrica. Apenas han llegado hasta nosotros piezas de este periodo, exceptuando algunos frenos de caballería, fíbulas y broches de cinturón, que podríamos hablar de una unión entre forja y orfebrería en muchos casos. El elemento base de la forja, la reja, en este periodo no se conserva, aunque se supone que continuarían utilizando la misma técnica que la época romana. Con la invasión musulmana, en 711, se abandonaran las explotaciones mineras y el funcionamiento de hornos de reverbero (donde se ablanda el metal para el forjado), excepto las zonas de Cartagena, Huelva y Murcia. El Al-Andalus lo que más produce es la cerrajería (arcas, cofres, llaves, clavos, jaeces) y armas. Va unido a las artes decorativas,utilizando técnicas de damasquinado, chapado y clavazones de bronce. La rejeria es escasa, debido a las costumbres arraigadas en el mundo árabe de utilizar para sus vanos celosías (mármol, yesería, madera).Ya con la aparición de los primeros reinos cristianos en la zona norte, se utilizaron hornos y fraguas con el único fin de la fabricación de armas para la guerra.

Hasta el siglo X los hornos de reverbero siguen vigentes, con la ampliación de los territorios cristianos y su repoblación, el trabajo del hierro comienza a tener gran importancia. En este momento se perfeccionan técnicas y aparecen nuevas aplicaciones, hasta este momento  su uso era la cerrajería, reforzamiento de puertas y ventanas, frenos de caballería, fíbulas, broches de cinturón unido a veces a las artes decorativas.Una de las técnicas que se extiende rápido por el norte peninsular es la denominada "fragua catalana", este sistema aparece primero en la zona de Cataluña de hay su apelación. Quizás debió tener origen en la zona de Inglaterra o Alemania pero se extendera por toda Europa. Es un proceso de fabricación de objetos conformado por deformación plástica que puede realizarse en caliente ("al rojo") o en frío, existen otros procesos como la laminación y la extrusión, pero no nos referiremos a ellos.

Dicho procedimiento (fragua catalana) consistía en una excavación o crisol, revestida de ladrillo refractario, el espacio así concebido se rellenaba de carbón vegetal encendido hasta la altura de la tobera de entrada de aire. Encima se ponía el mineral, procurando alternarlo con capas de carbón que se mojaba cada poco para que la combustión fuera rápida; al mismo tiempo se activaba aquella con la inyección de una corriente de aire, obteniéndolo por medio de un fuelle. Al cabo de 6 horas el hierro se iba acumulando en el fondo del crisol; disolviéndose solo una parte insignificante del carbón. Este hierro líquido obtenido es el que se denominaba “hierro cedab” bastante puro aunque aún contenida algo de mezcla de carbón. Por ello el hierro cedab se depuraba hasta conseguir el hierro pudelado, más puro, maleable  y sin riesgo  de quebrarse a ninguna temperatura. Éste es con el que se trabaja batiéndole en caliente sobre el yunque con el martillo. (1)


Hasta estas fraguas los metalúrgicos no habían podido obtener la licuefacción y que el martillo del herrero no había conseguido suprimir del todo las rugosidades, burbujas y materias terrosas que el hierro presentaba. De esta manera se puede entender el alcance de la importancia del sistema de ·fraguas catalanas” y que constituyen la base de una robusta industria de hierros forjados artísticamente. En el siglo XI (ya pleno rendimiento) es el sistema de soldadura a la calda, por casualidad, al intentar algún forjador caldear dos piezas juntas, hallándose con que el fuego había realizado una soldadura perfecta. Este sistema permite realizar con el metal más complicadas trazas.
















La importancia de estos avances técnicas en el siglo X conllevo la creación de una nueva fuente de riqueza, trabajo y actividad artística igual de importancia que el resto de artes. En cuanto a las aplicaciones del hierro sera en la arquitectura de los templos, oratorios, monasterios...ect., esencial en el siglo XI, que luego seguirá siendo una constante en los templos religiosos hispanos hasta hoy. Este predominio de la rejería se inicia en los monaterios, donde los monjes explotan filones que tal vez por la guerra, estaban olvidados.La idea de protección pero a la vez se permita el paso de la luz y la visión, es propio de la Península, también utilizado por romanos y visigodos. 

Estos antecedentes de la rejería, consistía en el acoplamiento de rejas en los vanos exteriores y en el espacio interior de los templos como medidas de seguridad contra posibles sacrilegios, debido a la debilidad de estas construcciones en lugares aislados y fronterizos dentro del plan repoblador. Las rejas eran elementos excepcionales, tras un paréntesis entre los siglos VIII-IX, vuelve a emplearse la rejería dentro de las construcciones religiosas unido al plan repoblador de las territorios cristianos peninsulares.

La utilización de rejas con fines de seguridad y para lograr en separaciones que prescribe el culto mozárabe. Comienza este nuevo enfoque, protectores de ventosas, de no grandes proporciones, sólida factura, integrados por robustos barrotes de hierro cuadrillado, verticales, a los que se cruzaban otros horizontales de idéntica estructura.



La forja del hierro artístico español tiene su origen en este momento. No sólo la rejería sino la serie de objetos portadores de luces, sino la serie de objetos portadores de luces, atriles y braseros que surgen en las fraguas alto medievales, son piezas que marcaron las bases para los modelos posteriores. Se fabricaran en latón, cobre y bronce también, piezas como cruces,  arquetas, guardadores de reliquias y oleos, cálices, pateras, incensarios, aguamaniles y lucernarios (denominados estos elementos en este momento "ministeria altaris") que se producen en talleres hispanos. Otro elemento que se realiza en estos talleres son las campanas, que existían dos tipos: unas las utilizadas en el campanario, al exterior de las iglesias para avisar y convocar a los feligreses,  y otras, de pequeño tamaño para señalar los momentos del culto (denominadas "signos" estudiados por el investigador Fleury). (2)

Con este conjunto de técnicas y procedimientos el trabajo del hierro alcanza un nivel muy alto de importancia en la España cristiana del siglo XI. Una prueba de ello, es que el rey Fernando I de Castilla paga los gastos de sus campañas militares gracias a los beneficios obtenidos por este trabajo. De igual forma, la rejería conseguirá ser reconocida en importancia como se puede ver en los manuscritos medievales de la época, "Códice de Sahagún en 1059 y de León en 1090".

El momento clave en el cual adquiere su reputación la rejería será en el siglo XII. Debemos hablar de periodo románico, dentro de este campo, a la etapa que comprende los siglos XII- XIII, unido a la arquitectura cluniacense, los edificios románico tardíos y protogóticos del siglos XIII. Se debe al auge del Camino de Santiago y la Repoblación. 

En los edificios góticos tarda en incorporarse la rejería, de ahí que se considere que estas nuevas construcciones no estaban finalizadas hasta el siglo XIV. Dentro de la rejería románica española hemos de dividir el trabajo en dos periodos

1/ comprendería los antecedentes en el siglo XI y el primer tercio del siglo XII:

Los primeros trabajos eran refuerzo  para las puertas de madera (chapas, chatones, herrajes) y contraventanas. Se realizaba con técnica de barras y cintas de hierro aplicadas en plano, con fuerte cabeza apuntada y largo cuerpo que penetra el grosor de la puerta ( de gran longitud). Dicho trabajo se realiza con "hierro cedab" y pudelado después se trabaja sobre el yunque a golpe de martillo(forjado).Las cintas de hierro terminan en volutas y se elevan y descienden en forma de abanico cubriendo la superficie de las puertas y ventanas de madera. Este tipo de ventanas y puertas se inician en las zonas del Rosellón y Pirineos, de ahí se extienden al resto de la península.

San Genis de Montellá
















Reja románica de la Cat. Jaca

Existen teorías sobre este sistema de forjado aplicado sobre madera podría haber tenido un posible origen en las puertas árabes que muchas veces se reforzaban y embellecían con placas de bronce, cintas o barras de hierro; la peculiaridad de las terminaciones avolutadas que tupen su superficie tienen el fin de reforzar y embellecer la puerta. En cuanto a las cerraduras son sencillas, consisten en cajas de hierro embutidos en la madera, con placa también férrica, sujeta con clavos, pasador con anillas y poderosa lengüeta, cuya superficie puede aparecer decorada con volutas incisas. Ejemplo de esta obra son las puertas del CASTILLO DE MONTAGUT en Gerona (hoy en el Museo de Vich),  las de MONASTERIO DE SAN JUAN DE LAS ABADESAS y los herrajes de SAN MIGUEL DE ESTELLA y la catedral de LUGO de principios del siglo XIII.(3)

San Miguel de Estella

2/ pleno siglo XII hasta finales del siglo XIII:

Es el momento de la auténtica labor de reja, sin superposición de madera y concebida como verja propiamente dicha. Estructuralmente se organiza por barrotes verticales cuadrillados, a veces con barras auxiliares. El espacio entre estos elementos se rellena con volutas; piezas simétricas dobles de pretina de hierro, de sección rectangular o circular, que se ajustan los barrotes o bares por abrazaderas y con clavos. Estas volutas, su elemento esencial pueden terminar en dos modalidades, sencilla y decoración floral. Un ejemplo sería la puerta de la CATEDRAL VIEJA DE SALAMANCA, consiste en una puerta sencilla a base de pletinas de hierro arralleda.

Los remates de las rejas en horizontal en ocasiones terminan en puntos salientes, que pueden tener la apariencia de flores, espigas u hojas,  que los sirve de motivo defensivo y decorativo. Más adelante marcaran las cresterías góticas. La superficie de la obra esta abarcada por la puerta (de una sola hoja) y en ocasiones dos batientes, puede presentar enmarcamiento de madera. La técnica, en esta etapa, es la misma: hierro cedab obtenido en fraguas, luego pudelado y trabajado en yunque donde se forjan los barrotes, barras y las formas avolutadas de la terminación. 

En las herrerías de este periodo se introduce un nuevo avance que es digno de constatar: la aplicación de la rueda hidráulica para accionar los fuelles  (toberas) que introducen la corriente de aire para la combustión. Los griegos y romanos conocían la rueda hidráulica y durante el siglo XI se utiliza en Europa central, llegara a la Península Ibérica a fines del siglo XII cuando su empleo se generaliza. Ya en el siglo XIV, la rueda hidráulica moverá los martinetes o mozos de forja. (4)

Ejemplos podemos ver en León, Salamanca, Palencia, Ávila y Segovia. Destacan los talleres navarros y catalanes. 

Santa María del Mercado, León

San Pere de Madrona

Fotografía de Pilar Flick Reja románica de la Capilla del Sagrario Cat. de Palencia

 En el siglo XIII, España esta a la cabeza de toda Europa en trabajo de hierro artístico, prueba de ello sera que las rejas de la catedral de Notre Damme de París son forjadas por los maestros catalanes Blas y Suñal en 1250.(5)

Notre Damme de París


Bibliografía:

Bonet Correa, A. (coord.): "Historia de Artes Aplicadas e Industiales en España", ed. Catédra, 1982. Referencias en el texto  (1) (3) (4) (5)

Olaguer-Feliu, F. de : "Arte medieval español hasta el año 1000", ed. Encuentro, 1998. Referencias en el texto (2)

Diego Barrado, L. : "Nacido del fuego: El arte del hierro románico en torno al Camino de Santiago", ed. Mira, 1999.

Bango Torviso, I. :"SUMMA ARTIS: Arte prerrománico hispano: el arte en la España cristiana de los siglos VI-IX", ed. Espasa, vol. 8-II, 2002.

Alcolea, S. : "ARS HISPANIAE: Artes decorativas en la España cristiana", ed. Plus Ultra, vol. XX, 1975.

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