Descripción:

"La civilización no dura porque a los hombres sólo les interesan los resultados de la misma: los anestésicos, los automóviles, la radio. Pero nada de lo que da la civilización es el fruto natural de un árbol endémico. Todo es resultado de un esfuerzo. Sólo se aguanta una civilización si muchos aportan su colaboración al esfuerzo. Si todos prefieren gozar el fruto, la civilización se hunde." J. Ortega y Gasset

jueves, 2 de abril de 2015

Tierra de Campos: frontera entre los reinos de León y Castilla (1157-1230)

Tras la desaparición del califato cordobés en 1031 y después  de la separación de los dominios de Sancho el Mayor en 1035la Península se halla, durante todo el s. XI-XII, dividida en multitud de reinos enfrentados entre sí.
En la zona cristiana se lucha para rectificar la frontera, además reyes y condes se enfrentan entre sí por el control de Al-Ándalus.
Los musulmanes también se hallan divididos y sumidos en sus propias guerras civiles. Carecen de una fuerza capaz de hacer frente a los ataques cristianos (Taifas), quienes, a su vez, tampoco disponen ni de hombres ni de recursos que les permitan proceder a una ocupación definitiva del territorio musulmán.




La evolución de los distintos reinos cristianos peninsulares es muy diversa, pero me centraré sólo en el reino de Castilla y el reino de León, concretamente en sus conflictos interiores en la época de Alfonso VII de Castilla y Fernando II y Alfonso IX de León.

Reyes de León y Castilla (1035-1252) fuente: Atlas Histórico de la España Medieval



Tras la muerte de Alfonso el Batallador, Alfonso VII de Castilla se encuentra en situación de poder beneficiarse de las discordias entre aragoneses y navarros. Gracias a ello, se apodera de Nájera y la Rioja, antiguos territorios retenidos por el Batallador. También consiguió que los habitantes de Zaragoza (reino que entregó a García Ramírez después que éste le declarase su vasallo) reconociesen su autoridad. En 1135 Alfonso VII se hizo coronar emperador en León.

Ante la posibilidad de unir el reino aragonés a sus dominios (mediante el matrimonio del infante Sancho con la hija de Ramiro II de Aragón), Alfonso VII retiró su apoyo a García Ramírez, entregando Zaragoza al rey aragonés; eso sí, previa aceptación del vasallaje al rey castellano-leonés.

Pero el proyecto de unir Aragón a su imperio fracasó. La nobleza aragonesa se opone a ello, al igual que ocurría con la Santa Sede. El reino de Aragón terminaría uniéndose al condado de Barcelona, aunque mantuvo el vasallaje feudal del rey aragonés por Zaragoza.

Una vez solucionados los problemas navarro-aragoneses, Alfonso VII dirigió todas sus fuerzas a proteger Toledo del acoso almorávide. Tras la descomposición del imperio almorávide, los cristianos (con Alfonso VII a la cabeza) buscan conquistar nuevos territorios de manos musulmanas. Aunque consiguen penetrar en Andalucía (conquistan Almería, Calatrava, Baeza y Uclés entre otras) la llegada de los almohades aborta este proyecto. Estos recuperan la práctica totalidad de los territorios arrebatados por los cristianos.

A mediados de siglo, antes de las campañas de reunificación por parte almohade, castellanos –leoneses y catalano-aragoneses eran las dos mayores potencias militares de la Península. Conscientes de su poder, decidieron ocupar pequeños reinos cristianos y musulmanes.

En el Tratado de Tudillén, firmado por Alfonso VII y Ramón Berenguer IV en 1151, se acordó dividir entre ambos el reino navarro y repartirse las zonas de influencia (botín y parias) y de futura conquista de las tierras musulmanas: los reinos de Murcia, Denia y Valencia quedarían bajo la tutela catalano-aragonesa, mientras que el resto de los territorios sería dominio castellano-leonés.

Navarra, aislada en la zona pirenaica, no puede entrar en contacto con el mundo musulmán, viéndose obligada a aproximarse a Francia, uniéndose a ella a finales del XIII. Hasta entonces tendrá que practicar una política de equilibrio para evitar ser absorbida por uno u otro reino cristiano.

El reparto de los dominios musulmanes se volvería a revisar en el acuerdo de Cazorla, en 1179, en el que el reino de Murcia pasaría a manos castellanas. En el acuerdo de Almizra,  en 1244, se fijarían los límites exactos entre los reinos de Valencia y Murcia. Los problemas entre Castilla – León y Aragón continuarían una vez conquistados los reinos musulmanes, enfrentándose ambas potencias a lo largo de los s. XIII-XIV.

Otro problema de Alfonso VII era Portugal,  ya que para el emperador seguía siendo parte de sus dominios. En cambio Alfonso Enríquez aspiraba a gobernar con absoluta independencia, enfrentándose por ello con las tropas castellanas-leonesas. En 1137 llegó el primer acuerdo entre ambos, por el cual  Alfonso Enríquez se declaró vasallo del emperador.

La solución definitiva llegó en 1143. Alfonso VII no renunció al vasallaje portugués, pero concedió a Enríquez el título de rey, lo que equivalía a reconocer la independencia del antiguo condado portugués. Pero ello no ponía punto y final al problema entre ambos. Alfonso VII, en su papel de emperador, podía otorgar a cualquiera de sus vasallos el título de rey, pero de igual forma podía retirárselo. Para lograr definitivamente la independencia, algo que nunca llegaría mientras le uniesen lazos de vasallaje al emperador, Enríquez buscó una solución legal: infeudar sus dominios a la Santa Sede, a cambio de que ésta reconociese la plenitud de los derechos reales del nuevo monarca.

Esta petición llega a Roma en 1144 pero el Papa se niega a confirmar la separación de dos estados peninsulares a los que considera, unidos, necesarios para hacer frente a los musulmanes. En 1179, tras mucha insistencia y numerosas concesiones a la Iglesia portuguesa, Enríquez es reconocido por Roma. Aunque desde 1143, y sobre todo tras la muerte de Alfonso VII –momento en el que desparecen los vínculos de vasallaje–, Alfonso Enríquez actúa como rey de pleno derecho.

Tras la muerte de Alfonso VII, sus sueños imperialistas y sus derechos feudales mueren con él. El imperio quedó dividido entre sus hijos: Sancho III (1157-1158) se quedó con Castilla, mientras que Fernando II (1157-1188) con León.

Sancho y Fernando se enfrentan por un problema fronterizo: León pretendía incorporar a sus dominios la Tierra de Campos, lugar que tradicionalmente era leonés, pero que quedó incorporado a Castilla por deseo del emperador.

Para evitar problemas entre ellos la frontera entre Castilla y León –la Tierra de Campos- sería atribuida a Castilla,  pero como infantado, el cual sería la dote de la infanta Sancha, hermana de Alfonso VII.
Frontera al Norte del Duero entre León y Castilla (Tratado de Fresno-Lavandera)
 Fuente: Atlas Histórico de la España Medieval 


A pesar de la mediación de Sancha, la frontera no fue aceptada. Fernando II y Sancho II se reúnen en Sahagún, en 1158, para buscar un acuerdo sobre este punto, además de tratar otros, como la fijación de las respectivas zonas de influencia y futura conquista del territorio musulmán y dividirse el recién nacido reino portugués.

La prematura muerte de Sancho III frena cualquier tipo de acuerdo entre los reyes. A esto se le une el problema  que el heredero de Sancho, Alfonso VIII, era menor de edad. Fernando II se aprovecha de esto y de las luchas por el poder entre dos linajes nobiliarios, los Lara y los Castro. Los Castro colaboraron con el rey de León para ocupar la Tierra de CamposEl rey leonés había conseguido el vasallaje de nobles castellanos a su favor. Una vez que éstos son derrotados en CastillaFernando se concentra en defender la zona sur de su reino, la cual se encuentra amenazada por los almohades y por los portugueses (Geraldo Sempravor, caudillo portugués, llegó a dominar prácticamente la totalidad de la actual Extremadura), fundará Ledesma y Ciudad Rodrigo.


El infante Alfonso pasara su infancia "a salto de mata", entre Aza, Soria, San Esteban de Gormaz, Atienza o Ávila. Durante ese tiempo empezó su adiestramiento en el gobierno, y será proclamado rey en 1170 en la ciudad de Burgos. Al poco tiempo contrae matrimonio con Leonor, hija de Enrique II de Inglaterra y Leonor de Aquitania. En el periodo que transcurren los acontecimientos, la posición de Castilla en la península ha perdido hegemonía. Sancho IV de Navarra había ocupado Logroño (1159). Fernando II de León ocupaba una parte de la frontera entre León y Castilla, la comarca de Tierra de Campos, como se ha comentado anteriormente. Incluso Fernando II entrará en Castilla con sus tropas en 1162, incitando a rebeliones internas contra Alfonso VIII.

Tras la proclamación de Alfonso VIII como mayor de edad, se inicia una cierta recuperación de los reinos de Castilla y León. Aun así, las tensiones entre León y Castilla continuaban, la confrontación tenía lugar en el tramo fronterizo de Tierra de Campos, entre los ríos Cea, Valderadey y Carrión. Hubo algunos enfrentamientos por los que, tras el Tratado de Medina de Rioseco  en 1181,  se volvía a la frontera de Alfonso VII. Durará poco tiempo esta tregua, ya que en 1183 se realizará un nuevo Tratado de Fresno-Lavandera, debido a los continuos problemas.

Alfonso VIII, tras la campaña militar de 1200, incorpora a Castilla los territorios de Álava y Guipúzcoa. 

En León el nuevo monarca, Alfonso IX ,continuará con la misma rivalidad de su padre con respecto al rey castellano. Continuarán los enfrentamientos, sobre todo a finales del siglo, en 1188 y 1191, con sus respectivos tratados, que se anulaban rápidamente, uno de ellos fue el Tratado de Tordehumos, en 1194. Dará paz a ambos reinos, hasta que en 1196-97 vuelven las discordias entre ambos reinos.
Entre 1160 y 1175 Castilla, León y Portugal sufren continuos ataques musulmanes,  como resultado de los cuales pierden los cristianos la mayor parte de las zonas conquistadas por Alfonso VII. Ante la unificación del territorio musulmán por los almohades se obligó a poner fin a los conflictos internos entre los reinos cristianos y a tener que hacer frente al peligro común. Todos estos fracasan llegando en 1197-tras un nuevo ataque almohade-una nueva alianza(1188), que se plasma en el matrimonio entre Alfonso IX de León –sucesor de Fernando II (- y Berenguela de Castilla-hija de Alfonso VIII, quien como dote llevaría la Tierra de Campos.

Con dicho matrimonio se intentaba buscar la paz. Intentaron asentar las fronteras. En las capitulaciones matrimoniales en  1199 se devolvían los castillos tomados en León por los castellanos, así como a la inversa con Castilla, en concepto de dote. Sin embargo, los castillos claves en los ríos Cea, Esla y Valderaduey, además de los situados en los ríos Tormes y Alagón, muestran que la cuestión no estaba zanjada.

Castillos estratégicos del reino de León 1199
Fuente: Atlas Histórico de la España Medieval

Algo esencial para León era la protección de las fronteras tanto contra Castilla como Portugal. Aquí se fundaran concejos en la zona del río Coa.  Mientras que Castilla se encontraba amenazada por León en el Oeste y por Navarra, y por Aragón-Cataluña (unidos desde 1137) desde el Este, ya que amenazan a los reinos musulmanes sometidos a parias castellanas. 


Con este matrimonio, disuelto en 1204 por motivos de parentesco, llegará la unión política de Castilla y León en la persona de Fernando III, hijo de Alfonso IX de León y Berenguela de Castilla, quien recibiría por parte de su madre el reino de Castilla al morir sin herederos Enrique I,  en 1207, y suceder a su padre Alfonso IX de León en 1230.

Con esta unificación política se cierra el período de uniones y separaciones iniciado en 1037 tras la coronación de Fernando I de Castilla como rey de León. Lo que no se pudo evitar fue la independencia de Portugal, a pesar del tratado firmado en Sahagún, en 1188,por leoneses y castellanos para dividirse el reino portugués.






Fuentes bibliográficas:

- Martín Rodríguez, J. L. "Historia de Castilla y León. La afirmación de los reinos siglos XI-XIII", vol. 4., Editorial Ámbito, 1986

- Monsalvo Antón, J. M. "Atlas Histórico de la España Medieval", Editorial Sintesis, 2010

-Álvarez Palenzuela, V. A. "Historia de España de la Edad Media", Editorial Ariel, 2002



No hay comentarios:

Publicar un comentario