Descripción:

"La civilización no dura porque a los hombres sólo les interesan los resultados de la misma: los anestésicos, los automóviles, la radio. Pero nada de lo que da la civilización es el fruto natural de un árbol endémico. Todo es resultado de un esfuerzo. Sólo se aguanta una civilización si muchos aportan su colaboración al esfuerzo. Si todos prefieren gozar el fruto, la civilización se hunde." J. Ortega y Gasset

viernes, 24 de abril de 2015

La Guerra como fenómeno cultural: los pueblos bárbaros (I)

En esta entrada hablaremos de los pueblos bárbaros que invadieron Europa tras la caída del Imperio Romano (s. V d.C), pero no  centrándonos en las clásicas batallas y momentos claves, si no en los “caracteres guerreros” que les definían, debido  la densidad del tema,  no se puede resumir en una sola entrada, por lo que sé continuará,  por una  parte, con su “armamento e instituciones militares” y  luego por otra, cómo entendían la “guerra dentro de su sociedad”.

La guerra es un fenómeno cultural de las sociedades humanas, por eso cada época o periodo de nuestra historia repercute en el desarrollo y manera de organizarla. Incluso cada civilización tiene sus propias formas de realizar la guerra, este es el caso de los pueblos “bárbaros”.

La guerra es la confrontación de dos o más grupos humanos que entran en un conflicto socio-político. Sera  una de las actividades humanas más antiguas en el contexto de las relaciones internacionales, por qué se convierte en un fenómeno propio de las civilizaciones.  Conlleva un conjunto de condiciones jurídicas y morales complejas, además de una organización de grupos humanos armados con el propósito de controlar los recursos humanos o naturales, o imponer una ideología o religión, desarme, sometimiento y destrucción del enemigo.




A los pueblos que se denominaron “Bárbaros”, apelativo peyorativo , que procede del griego  y su traducción literal es "el que balbucea",  fue debido a los antiguos griegos. Empleaban el término para referirse a personas extranjeras, que no hablaban el griego y el latín y cuya lengua extranjera sonaba a sus oídos como una onomatopeya (bar-bar- similar a bla-bla-), para referirse a los pueblos que habitaban la zona del limes romano (limite en latín; que en la zona de Europa se ubicaba a lo largo de los ríos Rhin y Danubio), que no constituían el Imperio Romano, cuna de la civilización occidental.

Dichas tribus se podían clasificar en tres grandes grupos:

a.       Pueblos germanos (familia lingüística indoeuropea).Ya habla de ellos Plinio, el Viejo en su “Naturalis Historia”, también  Cesar, Posidonio, Tácito y Ptolomeo en su “Geografía”. Se asientan en Escandinavia y mar del norte, la zona del Elba, el Rhin y Weser.

b.      Pueblos  eslavos (familia principal de la rama de lengua indoeuropea)  cuyo territorio original es la región pantanosa del Pripet. Se extienden por Polonia, Rusia Blanca y Ucrania. Quienes primeros hablan de ellos son Plinio el Viejo, Tacito y el geógrafo Ptolomeo.

c.       Pueblos  esteparios (familia indoeuropea euroasiática) que se extienden desde Polonia hasta el río Amarillo. Constituyen el área originaria de los pueblos nómadas. Los más conocidos son los Hunos, Búlgaros, Ávaros, Cázaros, Pechenegos, Cumanos y Magiares.





Los primeros contactos son debidos al desplazamiento entre el 230-200 a. C de pueblos  germanos (bastaranos y esquiros) hacia el Mar Negro, a los que siguen cimbrios, teutones y ambrones (con Mario). Los suevos llegan hasta la Galia dirigidos por Ariovisto en el 58 a. C , derrotados por César.  Durante la época de Augusto quedan anulados estos pueblos germanos, por la derrota de Varo en 9 d. C, manteniéndose en la zona entre el Rhin y el Danubio. Hasta el 74 d. C , Roma no conquista este territorio (Agri Decumates) además de afianzar el limes.

Tras las luchas para contener a los marcómanos (166-180 d. C) en la época de Marco Aurelio,  siguen las invasiones de catos, alamanes, godos y francos, que obligan a las legiones romanas a retirarse de la línea altorrenana en el 260 d.C. Esto  conlleva el abandono de la provincia de Dacia en el 270 d. C, dejando así paso a los godos que inician su penetración en el Imperio.

El Imperio Romano entra en una crisis ya en el siglo III por diversas causas complejas, pero entre ellas están las invasiones de dichos pueblos, que se debieron a los cambios climáticos y el incremento demográfico entre otras muchas que aún siguen sin determinarse. Lo que si es cierto es su gran capacidad de movilización, al ser pueblos nómadas, favorecían las empresas arriesgadas. Aunque la causa más importante de su desplazamiento surge por el avance de los Hunos (en el 434 Atila dirige sus ejércitos al limes) en la zona euroasiática, que serán derrotados en los Campos Cataláunicos, por ejércitos romanos y sus aliados bárbaros. En palabras de  Jacques Heers:  “De hecho, la historia de las invasiones bárbaras es ante todo, para el Occidente cristiano, la de las migraciones germánicas”.

 En el siglo III-IV se autoriza a los pueblos germanos su establecimiento en los límites del Imperio, en calidad de federados, es decir, aliados de Roma.  En principio la primera remesa son los godos que ocupan Iliria. Se les utilizara como ejército auxiliar, encargados de la defensa de las fronteras contra otras tribus.  A algunos de sus jefes se les daban cargos militares de cierta importancia y se les ordenaba el rechazo de los nuevos pueblos bárbaros que intentaban entrar en el Imperio. Los bárbaros intentaran conseguir la “hospitalidad” romana de forma que les aseguraba tierras a cambio de servicios militares, incluso algunos casos la ciudadanía romana. De esta forma, tribus o pueblos enteros conseguían un “foedus”, era el tratado por el que obtenían su asentamiento en tierras concretas del Imperio o tierras de grandes “dominus” romanos. Los visigodos (godos del Oeste) encargados de las defensas son los primeros en obtener el “foedus” en  418. Los ostrogodos (godos del Este) establecidos en el curso medio del Danubio con foedus en 455, amenazaban los Balcanes pero serán desviados por las tropas del emperador bizantino Zenón, con lo que ocuparan Italia al mando de Teodorico (489-493). Los vándalos atravesaran las fronteras del Rhin en 406 entrando en España, arrasando todo a su paso, pero huirán al norte de África perseguidos por los visigodos (429). Las fronteras  debilitadas dejan paso a burgundios, francos, lombardos que se ven presionados por los avaros. En ese momento también se daban las migraciones de los germanos del norte que alteraron el mapa étnico y político del noroeste de Europa.

Lo que es cierto es que este proceso no terminó con la autoridad romana en Occidente de una manera radical. El empuje de los bárbaros apenas tuvo grandes batallas (Adrianópolis en el 378, la brecha abierta en el limes y la conquista de Hispania por los vándalos en 406 y 409, la conquista de Auvernia por los visigodos, Argentoratum en 357) y sitios prolongados. Todo sucedió de manera más calmada; “… como si, normalmente, las fuerzas auténticamente romanas hubieran renunciado a hacer frente al enemigo y se hubieran desintegrado misteriosamente desde dentro” (Philippe Contamine).

Los Hunos de Atila 

Desastre de Varo

Batalla de Adrianópolis

Saqueo de los Visigodos 


Los Ejércitos  Imperiales mantuvieron aun durante mucho tiempo su poder. Hasta Diocleciano  se habían preocupado los emperadores en la defensa de las fronteras, manteniendo allí los mejores contingentes de tropas, pero con Constantino se dio más importancia a la potencia de los efectivos de las tropas móviles, por medio de grandes movilizaciones que realizaban tropas de cobertura y la creación del regimiento de caballería e infantería. Con la división del Imperio Roma, también se dividieron los distintos ejércitos, pero los emperadores seguían manteniendo sus propias fuerzas de élite.

Estos ejércitos estaban formados por hombres que estaban sometidos a una disciplina rigurosa y un entrenamiento colectivo duro. Eran profesionales, mantenidos regularmente por salarios en especie o monedas, que variaban según su jerarquía. El Estado les equipaba con el armamento. Tras veinte años de servicio, recibían su licencia o  la “honesta misio” y al cabo de veinticuatro la “emerita misio”, momento en que podían retirarse.

La preocupación por la defensa de las fronteras llevaba consigo la construcción y mantenimiento de calzadas, fosos, fortines y castellaToda una estructura que fue asimilada por estos pueblos germanos.

Aún así el ejército romano tenía graves problemas, las guarniciones de frontera acabaron perdiendo su movilidad y hacían más tareas de policías y orden públicoNo se realizaba un filtro en el reclutamiento para el ejército regular, excepto para la tropa auxiliar o federados.  A estas fuerzas en torno al siglo IV, se unirán las tropas auxiliares, formadas por los pueblos bárbaros, germánicos sobre todo,  que luchaban a órdenes de sus propios jefes pero Roma les pagaba su soldada y mantenimiento.  Poco a poco estas tropas fueron siendo el elemento esencial del ejército romano para evitar los avances de los pueblos invasores.  Unido a esto  los emperadores no fueron capaces de utilizar las ventajas de comunicación que tenían las calzadas, no supieron agilizar la información y la rapidez en las transmisiones de órdenes, y unido a la burocracia, todo ello iría pasando factura. Esto hizo crear ilusiones a los pueblos bárbaros que acechaban las fronteras, de ahí que la corte imperial de oriente no reaccionara ante la solicitud de los visigodos de cruzar el Danubio, como cuenta el testimonio de Amiano Marcelino Esto hace pensar que la corte imperial pensaba que la instalación de los bárbaros en el Imperio proporcionaría soldados para las tropas, a la vez que estos acabarían romanizándose.

Los pueblos bárbaros que ocuparon el imperio romano no fueron numerosos, tenían un escaso potencial demográfico, y con sus dificultades para reponer las bajas se veían obligados, en muchos casos, a formar alianzas con otros pueblos. Entre los romanos estos pueblos eran, ante todo, soldados. Estas alianzas acababan formando ejércitos sin disciplina militar y con táctica rudimentaria. La más utilizada era lanzarse contra el enemigo en formación de cuña. Si al primer empuje el enemigo les frenaba, retrocedían sin orden, siendo difícil su reagrupamiento. La lucha cuerpo a cuerpo no era tampoco su fuerte debido a las pocas armas con las que contaban. En cuanto al asedio, según los cronistas romanos, era pésimo, porque eran incapaces de fabricar máquinas de asalto. No tenían una organización tan completa como la romana, por lo que tenían problemas de aprovisionamiento, lo que les llevaba a las rapiñas  y saqueos. No formaban ejércitos, eran sólo pueblos en movimiento.

Hordas bárbaras


¿Cómo se puede explicar entonces la victoria bárbara sobre el Imperio? Comparando la población germánica, que contaba con hombres jóvenes en plenas facultades, lo que sería una cuarta o quinta parte de su población, mientras que el Bajo Imperio romano, a pesar de contar con varios millones de habitantes podía reunir una población mucho menor de combatientes.  Entre el 407 al 410 el Imperio hizo frente a varias oleadas de pueblos bárbaros, que lucho además contra visigodos, vándalos, alanos y suevos.

Algunos de estos pueblos tuvieron contacto con los pueblos esteparios, pudiendo asimilar las tácticas de tiro al arco y ser buenos jinetes. Algunas de las armas, como la espada larga  o  el hacha denominada "franciscana", eran excelentes comparadas con las romanas. Además, la fama de los bárbaros provocaba pánico, lo que les daba cierta ventaja en comparación con su inferioridad en el campo de la poliorcética( arte de atacar y defender las plazas fuertes) romana.  Muchas de las ciudades romana que cayeron en manos bárbaras se debieron a los ataques sorpresa, por traición o un asedio largo.  Algunas de ellas, ante el miedo del saqueo abrían sus puertas sin más, caso claro fue Roma en 537-538. Los bárbaros combatían de forma distinta a los romanos y eso lo iremos viendo en las siguientes entradas………………continuará¡¡¡¡¡¡


Biografía:

- Contamine, P. " La guerra en la Edad Media", ed. Labor, serie Nuevo Clio, 1984

- Kinder, H. y Hilgemann, W. "Atlas Histórico Mundial" (I), ed. Akal-Istmo, 2005

- Azzara, C. " Las invasiones bárbaras", Universidad de Granada, 2004

- Sanz Serrano, R. "Las migraciones bárbaras y la creación de los primeros reinos de Occidente", ed. Síntesis, 1995

- Heers, J. "Historia de la Edad Media", ed. Labor universitaria, 1984






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